miércoles, 10 de septiembre de 2025

 Bajo la lupa: Vehículos eléctricos, sí o no

Vehículos eléctricos: La compleja verdad detrás del discurso verde.

La narrativa dominante sobre los vehículos eléctricos (VE) los presenta como la solución definitiva a la crisis climática, un pilar de la transición energética y un símbolo de un futuro sostenible. Esta visión, impulsada por gobiernos normalmente de izquierdas (perdidos en su universo paralelo) y la industria, a menudo simplifica en exceso una realidad mucho más compleja, oculta desafíos económicos, ambientales y geopolíticos y, en ocasiones, utiliza un discurso de marketing que roza la desinformación. Entre la "verdad" y el "engaño" orquestado, la adopción masiva de los VE es un proceso con importantes puntos ciegos que merecen un escrutinio profundo.

La huella de carbono "emisiones cero"

El principal argumento de venta de los VE es su "cero emisiones en el punto de uso". Esta afirmación es técnicamente correcta, pero engañosa si no se considera todo el ciclo de vida del vehículo.

Impacto en la Fabricación: La producción de un VE es significativamente más intensiva en emisiones de carbono que la de un vehículo de combustión. Un estudio de la Agencia Sueca de Protección Ambiental y los análisis del MIT han demostrado que la fabricación de una batería de iones de litio de gran capacidad puede generar entre 150 y 200 kilogramos de CO2 por kWh. Para un vehículo con una batería de 70 kWh, esto se traduce en 10-14 toneladas de CO2 solo por la batería. Un coche de combustión promedio en Europa emite alrededor de 20 toneladas de CO2 en 100.000 km, lo que significa que un VE necesita recorrer decenas de miles de kilómetros para "recuperar" su huella de fabricación.

La Matriz Energética: El verdadero impacto ambiental de un VE depende directamente de la fuente de electricidad utilizada para cargarlo. Según un análisis de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), si el VE se carga con electricidad de una red dominada por el carbón, sus emisiones totales de ciclo de vida pueden ser comparables, o incluso superiores, a las de un vehículo de combustión eficiente. El "cero emisiones" es una métrica de conveniencia que ignora la infraestructura de apoyo.

 La dependencia geopolítica y los costos humanos

La transición a los VE no elimina la dependencia de un recurso, el petróleo, sino que la traslada a un conjunto diferente de materias primas críticas, generando nuevas vulnerabilidades geopolíticas y éticas.

El Lado Oscuro de la Minería: La producción de baterías requiere minerales como el litio, cobalto, níquel y grafito. Más del 70% del cobalto mundial se extrae en la República Democrática del Congo, donde la minería artesanal, con condiciones de trabajo peligrosas e incluso explotación infantil, sigue siendo un problema documentado por organizaciones como Amnistía Internacional. La extracción de litio en el "triángulo del litio" (Argentina, Bolivia, Chile) consume enormes cantidades de agua dulce en zonas ya áridas, lo que genera conflictos sociales y un impacto ambiental severo en los ecosistemas locales.

Vulnerabilidad de la Cadena de Suministro: China domina la cadena de suministro de baterías, controlando cerca del 80% del refinado de cobalto y el 60% del litio. Esta concentración crea una vulnerabilidad estratégica para las economías occidentales. Un informe del Foro Económico Mundial (2022) advierte sobre el riesgo de que la dependencia de materias primas y componentes de China se convierta en una palanca de poder geopolítico.

Obstáculos Económicos y de Infraestructura

La adopción de los VE a gran escala se enfrenta a barreras financieras y logísticas que no han sido resueltas de manera satisfactoria.

El Coste de la Adopción: A pesar de las subvenciones gubernamentales, el precio de compra de un VE sigue siendo significativamente más alto que el de un vehículo de combustión. El componente más caro, la batería, representa entre el 30% y el 40% del coste total. Para muchos consumidores, el periodo de amortización es demasiado largo para justificar la inversión inicial.

La Ansiedad de la Autonomía y la Red de Carga: La infraestructura de carga en muchos países es deficiente, con puntos de recarga insuficientes y a menudo poco fiables, especialmente en zonas rurales. Esto genera la "ansiedad de autonomía" en los conductores, una barrera psicológica importante. Un estudio de la Asociación de Fabricantes Europeos de Automóviles (ACEA) (2021) reveló que el 70% de los puntos de recarga de la UE están concentrados en solo 4 países, mientras que la mayoría de los países del sur y el este de Europa carecen de una red adecuada.

El Desafío de la Red Eléctrica: Una adopción masiva de VE requerirá una inversión colosal en la red eléctrica para soportar la carga de millones de vehículos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda de electricidad del transporte por carretera podría duplicarse para 2040. Sin una modernización y ampliación masiva, el sistema podría colapsar o depender aún más de fuentes de energía no renovables en los picos de demanda.

Conclusión: ¿Una Solución, o un Problema Diferente?

Los vehículos eléctricos no son un "engaño" en el sentido de una conspiración, sino un ejemplo de un discurso simplista sobre una tecnología compleja. Ofrecen beneficios claros en términos de calidad del aire en las ciudades y la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, los desafíos asociados con su fabricación, el impacto de la minería, la infraestructura de carga y la viabilidad económica son reales y significativos.

Para que la transición sea verdaderamente sostenible, no basta con aplaudir a los vehículos eléctricos como la panacea. Es necesario abordar de frente estos desafíos, invirtiendo en tecnologías de baterías más sostenibles, mejorando la red de carga, promoviendo el reciclaje eficiente y diversificando la cadena de suministro. Solo así la movilidad eléctrica podrá cumplir su promesa de un futuro más limpio y equitativo.

Hagámonos una pregunta fundamental ¿Somos capaces de llegar a esto?

 

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad electricidad/electrónica

Profesor de Educación Secundaria, especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

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