lunes, 9 de marzo de 2026

La guerra en Irán

La tormenta sobre el estrecho: Dilemas y realidades de la guerra en Irán (2026)

La historia de Oriente Medio parece condenada a repetirse en ciclos de fuego, pero lo que estamos presenciando este marzo de 2026 no es un episodio más. La ofensiva conjunta iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero ha transformado una "guerra en la sombra" de décadas en un enfrentamiento frontal que hoy pone en jaque la estabilidad global.

El polvorín estratégico

Desde una perspectiva crítica, el conflicto actual es el resultado de un fallo sistemático en la diplomacia. Por un lado, la administración de Donald Trump y el gobierno israelí justifican sus ataques a gran escala que han diezmado el 60% de las defensas antiaéreas iraníes y neutralizado gran parte de su programa nuclear como una medida preventiva necesaria para impedir una "amenaza existencial". Argumentan que la red de milicias y el arsenal de misiles de Teherán habían cruzado una línea de no retorno.

Sin embargo, los hechos sobre el terreno plantean dudas sobre la eficacia de esta estrategia de "presión máxima" militar. Aunque Irán ha perdido capacidades convencionales, su respuesta ha sido la guerra asimétrica total:

El cierre del estrecho de Ormuz: Una medida desesperada que ha disparado los precios de la energía y amenaza con una recesión global.

Ataques regionales: El uso de drones contra infraestructuras en Baréin, Emiratos Árabes y bases estadounidenses en la región demuestra que la capacidad de respuesta iraní, aunque mermada, sigue siendo letal.

El coste humano y el "Sur Global"

La imparcialidad nos obliga a mirar más allá de los mapas de radares. Mientras las cifras de bajas militares varían según quién las reporte (con EE. UU. e Israel reclamando miles de combatientes neutralizados), las organizaciones humanitarias como la Media Luna Roja alertan de más de un millar de civiles muertos en territorio iraní. La destrucción de centros de salud y zonas residenciales bajo la premisa de atacar "objetivos militares" plantea serios dilemas éticos y legales sobre la proporcionalidad de la fuerza.

Por otro lado, el mundo ya no se divide de forma binaria. Países del denominado Sur Global observan con escepticismo cómo se aplican estándares variables de derecho internacional, mientras potencias como Turquía y Arabia Saudí intentan mantener un equilibrio precario para evitar que el conflicto devore sus propias economías.

 ¿Hacia dónde vamos?

Exigir una "rendición incondicional" a una nación con el peso histórico y la estructura industrial de Irán parece, como señalan diversos analistas estratégicos, un error de cálculo. Sin una vía de salida diplomática, el riesgo no es solo una guerra prolongada, sino el colapso de un estado que podría dejar un vacío de poder mucho más peligroso que el régimen actual.

La victoria militar absoluta es un espejismo en las arenas de Oriente Medio. La verdadera pregunta para este 2026 no es quién tiene más misiles, sino quién tendrá la voluntad política de detener una espiral que nadie, en última instancia, puede controlar.

El "shock" energético: Petróleo a 100 dólares y el factor Ormuz

El cierre del Estrecho de Ormuz ha dejado de ser una amenaza retórica para convertirse en una realidad con consecuencias sísmicas para la economía mundial. Dado que por este paso circula más del 20% del crudo y del gas natural licuado (GNL) del planeta, los mercados han reaccionado con volatilidad extrema:

Precios por las nubes: El barril de petróleo Brent ha pulverizado la barrera de los 100 dólares, llegando a rozar los 120 dólares en momentos de máxima tensión. Aunque la intervención de urgencia del G7 (liberando reservas estratégicas) ha logrado estabilizarlo temporalmente cerca de los 109 dólares, la presión alcista persiste.

Inflación global: El FMI ha advertido que cada aumento del 10% en el precio del crudo añade 40 puntos básicos a la inflación mundial. En España, se estima que la factura de la luz podría duplicarse en un mes, y los combustibles ya han subido más de 30 céntimos.

Crisis de suministros en Asia: Países como Pakistán y Bangladesh están en alerta máxima debido a su dependencia total del gas de Qatar y Emiratos, lo que podría provocar apagones masivos.

El papel de España: Entre la alianza atlántica y la autonomía diplomática

El Dilema de las Bases: ¿Soberanía o Compromiso?

La decisión de limitar el uso de las bases de Rota y Morón es el punto más divisivo.

Argumento del Gobierno (Neutralidad Activa): Sostiene que España no debe participar en una guerra que no cuenta con un mandato expreso del Consejo de Seguridad de la ONU. Se apoya en la idea de que España debe ser un "puente" y no un "agresor", evitando represalias terroristas en suelo europeo.

Argumento de la oposición (Lealtad Aliada): El PP y Vox critican esta medida como una "traición" a los compromisos de la OTAN y al Convenio de Defensa con EE. UU. Argumentan que dejar a los aliados sin apoyo logístico debilita la posición de España en temas clave como Marruecos o el apoyo estadounidense en la defensa de Ceuta y Melilla.

Participación militar: Presencia sin combate

España no está ausente, pero su rol es periférico y defensivo. Actualmente, la participación se resume en:

Misiones de interoperabilidad: España mantiene sus compromisos en las agrupaciones navales permanentes de la OTAN en el Mediterráneo, lo que significa que sus barcos escoltan a naves que sí podrían estar participando en la logística del conflicto.

Escudo antimisiles: El sistema AEGIS de los destructores estadounidenses en Rota sigue operativo. Aunque España niegue el uso de la base para atacar, la base sigue siendo una pieza clave para la defensa antimisiles de Europa ante posibles ataques iraníes.

Impacto económico: Vulnerabilidad estructural

Desde una perspectiva imparcial, España sufre más que otros vecinos europeos por su configuración energética:

Dependencia del GNL: A diferencia de otros países con más interconexiones por tubo, España depende enormemente del gas que llega por barco. La inestabilidad en las rutas marítimas afecta directamente al Índice de Precios de Consumo (IPC).

Exportaciones en Riesgo: La tensión con la administración de Washington pone en peligro acuerdos comerciales de defensa (como el mantenimiento de los Harrier o la futura compra de F-35) y exportaciones agroalimentarias que son vitales para regiones como Andalucía y Extremadura.

La Reacción de la sociedad civil

La opinión pública española presenta una dualidad:

Existe un fuerte sentimiento anti-bélico arraigado desde 2003, que presiona al Gobierno para no involucrarse en "guerras lejanas".

Al mismo tiempo, hay una creciente preocupación por el aislamiento internacional. Sectores empresariales y diplomáticos temen que España pierda relevancia en Bruselas y Washington si se percibe como un "socio poco fiable".

 Resumen de posturas:

| Actor | Postura Principal | Riesgo Identificado |

| Gobierno | Legalismo internacional y paz. | Aislamiento diplomático de EE. UU. |

| Oposición | Alineamiento total con la OTAN/EE. UU. | Involucrar a España en un conflicto costoso. |

| Sector Energía | Diversificación de rutas de suministro. | Inflación descontrolada por el cierre de Ormuz. |

La reacción de la Unión Europea: Solidaridad vs. realismo

La postura de España ha provocado una respuesta dual en Bruselas que refleja la falta de una voz común en política exterior:

Respaldo de la Comisión Europea: La CE ha expresado su solidaridad plena con España frente a las amenazas de Donald Trump de "cortar todo el comercio". Bruselas ha advertido que cualquier sanción comercial contra un Estado miembro es un ataque a todo el bloque y que la UE negociará de forma conjunta.

División en la OTAN: Mientras España prohíbe el uso ofensivo de sus bases, otros socios como Alemania han permitido que EE. UU. utilice sus instalaciones (como Ramstein). Francia, por su parte, ha movilizado el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo, manteniendo una postura de "defensa activa" que contrasta con el "no a la guerra" más tajante de Madrid.

El mercado energético: La "excepción ibérica" a prueba

La guerra en Irán ha golpeado la estabilidad de precios que España venía manteniendo:

Precios del gas y luz: El gas en el mercado ibérico (MIBGAS) ha subido de los 30 €/MWh a picos de más de 50 €/MWh. Esto ha arrastrado al mercado mayorista eléctrico, que este martes 10 de marzo alcanzará los 136,86 €/MWh, su nivel más alto en un año.

Impacto en la factura: Se estima que el recibo medio de los hogares podría subir un 30% este mes. Aunque España tiene mayor capacidad de regasificación que sus vecinos, el encarecimiento global del GNL (Gas Natural Licuado) debido al bloqueo de Ormuz anula gran parte de esa ventaja logística.

El dilema estratégico: Los dos lados de la moneda

Para ofrecerte un resultado equilibrado, estas son las dos visiones contrapuestas que se debaten hoy en España:

Perspectiva de Prudencia (Gobierno y socios)

Perspectiva de Compromiso (Oposición y sectores atlantistas)

Argumento: Evitar que España se convierta en objetivo militar o terrorista al no participar en una acción sin aval de la ONU.

Argumento: El aislamiento debilita la posición de España ante crisis futuras donde necesite el apoyo de EE. UU. (ej. el Magreb).

Riesgo: Una crisis comercial con EE. UU. que afecte al sector agroalimentario y tecnológico.

Riesgo: Arrastrar al país a una guerra regional de consecuencias impredecibles y alto coste humano.

Valor: Coherencia con el derecho internacional y la voluntad mayoritaria de la sociedad civil.

Valor: Cumplimiento de los acuerdos de defensa y mantenimiento de la relevancia geopolítica en la OTAN.

Situación en las bases (Rota y Morón)

A pesar de la negativa oficial para operaciones de ataque, la realidad operativa es compleja. Se ha reportado que EE. UU. ha tenido que redistribuir algunos activos (como aviones cisterna) hacia otras bases en Europa ante las restricciones españolas. Sin embargo, Rota sigue siendo un nodo esencial para la defensa antimisiles (escudo AEGIS), una función que el Gobierno de España sí permite por considerarla estrictamente defensiva y protectora del territorio europeo.

Conclusión: España se encuentra en una encrucijada de alto riesgo. Por un lado, mantiene una autonomía política que le permite diferenciarse éticamente; por otro, esa misma autonomía la expone a una vulnerabilidad económica y diplomática frente a su aliado más poderoso en un momento de gran volatilidad en los mercados.

 

martes, 13 de enero de 2026

 La Educación Bajo la Lupa.

La FP Dual en el abismo: Crónica de una gestión desconectada de la realidad

La Formación Profesional (FP) Dual se presentó ante la sociedad española como la "joya de la corona" del sistema educativo: la solución definitiva al desempleo juvenil y la brecha entre las aulas y el tejido productivo. Sin embargo, lo que sobre el papel es un modelo de éxito inspirado en referentes europeos, se está convirtiendo en la práctica en un laberinto burocrático y una fuente de frustración para docentes, alumnos y empresas. La responsabilidad de este frenazo tiene un nombre claro: la Dirección General de Formación Profesional.

Un despliegue marcado por la improvisación

El principal reproche que se le puede hacer a la actual gestión es la falta de realismo legislativo. Se han dictado normativas desde los despachos sin tener en cuenta la diversidad del tejido empresarial español, compuesto mayoritariamente por PYMES que no tienen la capacidad administrativa para absorber las exigencias de tutorización y gestión que la Dirección General les impone.

Burocracia asfixiante: En lugar de facilitar la entrada de las empresas al sistema, se ha levantado un muro de trámites. Muchos empresarios, con la voluntad inicial de formar a jóvenes, desisten ante la complejidad de los convenios y la falta de incentivos claros.

La carga sobre el docente: Los profesores de FP han pasado de ser guías pedagógicos a gestores administrativos a tiempo completo. La Dirección General parece ignorar que el tiempo que un docente pasa rellenando plataformas digitales deficientes es tiempo que no dedica a la calidad de la enseñanza.

El alumno: el gran damnificado

La mala gestión no solo afecta a las cifras de empleabilidad, sino a la equidad del sistema. Al no haber una coordinación eficiente entre la Dirección General y las consejerías autonómicas o los sectores industriales, nos encontramos con una FP Dual de dos velocidades:

Aquella que funciona por el esfuerzo hercúleo de centros específicos.

Aquella que languidece porque no se encuentran plazas de calidad en las empresas.

La falta de una estrategia de comunicación y captación de empresas ambiciosa por parte de la Dirección General ha dejado a miles de estudiantes en un limbo: se les prometió una formación práctica y real, pero se encuentran con un modelo que a menudo es incapaz de garantizarles una plaza de calidad en el sector para el que se forman.

Conclusión: Menos propaganda y más gestión

No basta con anunciar millones de euros en fondos europeos o publicar fotos de inauguraciones. La FP Dual requiere una gestión de trinchera, que escuche a los equipos directivos de los institutos y que entienda que la empresa no es un enemigo, sino un socio estratégico que hoy se siente abandonado por la administración.

Si la Dirección General no rectifica, simplifica los procesos y dota de recursos humanos reales (y no solo promesas) a los centros, la FP Dual corre el riesgo de ser recordada como otra gran oportunidad perdida por la incapacidad de quienes, desde el despacho, olvidaron mirar hacia el taller y el aula.


Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad electricidad/electrónica

Profesor de Educación Secundaria, especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche








miércoles, 26 de noviembre de 2025

 Bajo la lupa:

La tormenta perfecta: Carlos Mazón y la crónica de una caída Forzada

La dimisión de Carlos Mazón como presidente de la Generalitat Valenciana no es solo una noticia política; es el epílogo trágico de un mandato abortado por la combinación letal de la fatalidad natural, la falta de instinto político y una desconexión emocional con el territorio que prometía liderar.

Su caída, un año después de haber reconquistado la Generalitat para el Partido Popular, se inscribe en la categoría de los hundimientos políticos precipitados, donde la imagen pública y la capacidad de empatía pesan más que cualquier programa electoral.

El coste de la percepción: Un gestor desbordado

Mazón irrumpió en la política valenciana con un aire de modernidad y gestión, prometiendo un giro radical respecto a la izquierda. Sin embargo, su breve ejecutoria será recordada por un solo evento: la DANA de octubre de 2024.

El error capital no fue la DANA en sí misma (un fenómeno incontrolable), sino su gestión posterior, que se convirtió en una demostración de inoperancia y prepotencia.

La tiranía del almuerzo: La imagen del presidente en El Ventorro mientras el sur de la comunidad se inundaba es el símbolo político más potente y destructivo de la década en la Comunidad Valenciana. Demostró una prioridad equivocada y una ceguera táctica asombrosa. En la era de la información instantánea, la ausencia de un líder en la zona cero es imperdonable; su presencia en un acto social fue una condena.

El voto de castigo silencioso: La indignación de los damnificados, que culminó en la protesta pública en el funeral de Estado, no fue un mero disturbio. Fue el grito de un pueblo que se sintió abandonado y que percibió al poder político más preocupado por la logística de un acto que por el luto y la ayuda inmediata. Este castigo emocional fue más demoledor que cualquier voto de censura.

La soledad del poder y el silencio de Madrid

Uno de los aspectos más reveladores de la caída de Mazón fue la pérdida de apoyo interno. Mazón no dimitió por voluntad propia, sino forzado por la evidencia de que se había convertido en un lastre inasumible para el proyecto nacional del Partido Popular.

El agujero de credibilidad: La acumulación de versiones contradictorias sobre sus movimientos durante la DANA, las sospechas de presiones a los alcaldes para minimizar el impacto y la gestión de la alarma meteorológica generaron un agujero de credibilidad del que era imposible salir. Un líder con credibilidad herida es un líder inútil.

La decisión de Génova: La dirección nacional del PP no podía permitirse una erosión constante de su marca en una comunidad autónoma clave, especialmente con la sombra de las investigaciones judiciales acechando. La dimisión fue, por tanto, un ejercicio de cirugía política preventiva para contener el daño. Mazón pasó de ser un activo valioso a un pasivo tóxico en cuestión de semanas.

El legado: Un prescindible aforado

Este artículo de opinión pretende abordar la polémica final que encapsula el cinismo político de su salida.

Dimisión con paracaídas: La decisión de renunciar a la presidencia, pero aferrarse al acta de diputado en Les Corts, es percibida como una maniobra calculada para mantener el aforamiento. Esto no solo genera desconfianza, sino que subraya la principal preocupación del político en crisis: la protección personal antes que la responsabilidad pública.

Un mandato de espejismos: ¿Qué queda del Mazón presidente? Poca gestión sustantiva, más allá de los primeros pasos de la reversión de las políticas del Botànic. Su legado se reduce al símbolo del desastre y la gestión fallida. La Generalitat Valenciana vuelve a entrar en un periodo de inestabilidad, demostrando que, en política, a veces, la naturaleza dicta el tempo y la ética es el único paraguas ante el diluvio.

El relevo y el riesgo: Consecuencias internas de la caída de Mazón en el PP

La abrupta salida de Carlos Mazón ha dejado al Partido Popular de la Comunidad Valenciana (PPCV) en una situación de emergencia política y de incierta sucesión. Si la caída fue un golpe de reputación, el proceso de relevo es un desafío de estabilidad que determinará el futuro a corto plazo del partido en la región.

La inquietud interna: Un liderazgo decapitado

La gestión desastrosa de la DANA y la posterior dimisión forzada han generado un clima de desconfianza dentro de las filas populares, que se sienten traicionados por el colapso de un liderazgo que prometía hegemonía.

El vacío de poder: Mazón era, hasta su crisis, un líder fuerte y sin contestación. Su salida, decapita el proyecto de gobierno en plena legislatura. Esto abre una peligrosa lucha soterrada por el poder territorial entre las distintas sensibilidades del partido (alicantinas, valencianas, y la influencia de Madrid).

El sacrificio de Feijoo: Aunque la decisión se presentó como un "reconocimiento de errores", la cúpula nacional (Génova) obligó al sacrificio. Esto refuerza el control de Alberto Núñez Feijoo sobre el PPCV, demostrando que la supervivencia del proyecto nacional prima sobre los líderes autonómicos. La desconfianza en Mazón era tan alta que se le retiró el apoyo, convirtiéndolo en un chivo expiatorio para proteger la marca PP.

La difícil sucesión: El rompecabezas del Consell

El principal reto interno es encontrar un sustituto que satisfaga a todas las partes y, lo más importante, que pueda gobernar con la aritmética actual.

·    Los Candidatos en la Quiniela: Nombres como la alcaldesa de Valencia, María José Catalá (la favorita en las encuestas internas, pero clave en el Ayuntamiento), Vicente Mompó (el hombre del territorio) o Pérez-Llorca (bajo perfil, que cumple con ser diputado en Les Corts), revelan las tensiones.

Elegir a Catalá implicaría desvestir un santo para vestir otro, poniendo en riesgo la alcaldía de Valencia.

Elegir un perfil bajo, aunque sea un movimiento técnico para mantener la legislatura, podría debilitar la imagen de fortaleza del partido ante la izquierda.

El factor “aforamiento”: El hecho de que Mazón siga siendo diputado para conservar su aforamiento complica la imagen del partido. El nuevo líder debe esforzarse por desligar la presidencia de este legado de “proteccionismo judicial”.

La llave de Vox y el riesgo de elecciones anticipadas

La crisis interna del PP tiene un actor externo crucial que ostenta el poder de veto: Vox.

Socio necesario: La continuidad del gobierno valenciano depende enteramente de la voluntad de Vox de mantener el pacto de investidura con el nuevo candidato del PP. Vox, sintiéndose reforzado por la debilidad del PP, exigirá probablemente nuevas contrapartidas o una mayor influencia en el Consell, buscando rentabilizar la crisis.

La amenaza de la repetición electoral: Si el PP y Vox no logran ponerse de acuerdo en un sucesor y en las condiciones del gobierno, la Comunidad se vería abocada a elecciones anticipadas. Este es el peor escenario para el PPCV, pues tendría que presentarse ante el electorado con un liderazgo improvisado y el recuerdo muy fresco de la gestión de la DANA, bajo una intensa presión mediática y judicial.

Reflexión final: La caída de Mazón no es solo un fracaso personal, es un catalizador de inestabilidad. Deja al PPCV sin cabeza visible, a merced de las tensiones internas y a la voluntad de un socio cada vez más exigente. El nuevo presidente no solo tendrá que gestionar la Generalitat, sino que deberá sanar las heridas internas del partido y recuperar la confianza externa en un contexto de máxima precariedad. La era de Mazón termina con una herencia de desastre y la amenaza de una crisis política total.

Fallo de protocolo y empatía: Los errores de comunicación de la crisis de Mazón

La gestión de la DANA por Carlos Mazón es un caso de estudio sobre cómo no gestionar una crisis de comunicación en el siglo XXI. El problema no fue solo lo que hizo (o dejó de hacer), sino cómo lo comunicó.

La mentira y la contradicción: El derrumbe de la credibilidad

El error fundamental fue la falta de transparencia y la contradicción constante de los hechos, lo que desmanteló su credibilidad día tras día.

La negación de los hechos (El Ventorro): Inicialmente, el Consell y el propio Mazón intentaron minimizar o desmentir la información sobre su comida y su paradero durante las horas críticas. Esta negación flagrante de la realidad chocó con los reportajes periodísticos y, posteriormente, con los detalles de la investigación judicial (cancelaciones de llamadas, periodo de incomunicación, etc.).

La versión cambiante: Las explicaciones sobre el porqué de su ausencia en el Centro de Coordinación de Emergencias (CECOPI) fueron variando: desde "no me informaron de la gravedad" hasta "la previsión era que remitiera". Esta ausencia de un relato único y sólido generó una desconfianza corrosiva.

El borrado de mensajes: La justificación ofrecida por su entorno sobre el borrado de mensajes de texto debido a la falta de almacenamiento en el móvil fue percibida como una excusa pueril e inverosímil. Para la opinión pública, esto solo sirvió para reforzar la idea de que había algo que ocultar.

El desfase temporal y la tiranía de la ausencia

En una crisis, el timing lo es todo. Mazón falló estrepitosamente en el protocolo de presencia y reacción.

La tardía alerta a móviles: La alerta masiva a los teléfonos móviles por parte de Protección Civil se envió de forma tardía (alrededor de las 20:00 horas, cuando la tragedia ya se había consumado en muchos puntos). Este desfase temporal alimentó la sensación de inacción e incapacidad de reacción.

La ausencia de portavocía sólida: Durante las primeras horas, hubo un vacío de liderazgo comunicativo. La ciudadanía y los medios no sabían a quién creer ni qué hacer. Este hueco lo llenó el rumor y la desinformación, un caldo de cultivo perfecto para la crítica política.

La postura de defensa tarde: Cuando Mazón finalmente apareció para "admitir errores", lo hizo tarde y de forma forzada (ante Les Corts y la presión pública), lo que se percibió no como un acto de contrición, sino como una rendición inevitable.

Falta de empatía y conexión emocional

Quizás el error comunicativo más dañino fue la incapacidad de conectar con el dolor de las víctimas.

El choque del funeral: El clímax de esta crisis fue el funeral de Estado, donde el presidente fue abucheado e increpado. Su equipo no supo manejar el evento ni prever la rabia y el dolor acumulados de los familiares, optando por un protocolo rígido que chocó con la necesidad de cercanía.

El lenguaje frío y burocrático: Los mensajes iniciales de Mazón y su Consell estaban centrados en la logística, las previsiones de AEMET y los procedimientos, utilizando un lenguaje frío y burocrático que contrastaba con la magnitud humana de la tragedia. La gente no necesitaba un informe técnico; necesitaba un líder que se sintiera parte del dolor.

La distancia social: El caso de El Ventorro no es solo una falta; es un fallo de empatía. Proyectó la imagen de un político que vivía en una burbuja, lejos de la realidad y el sufrimiento de su gente, lo que terminó por romper el vínculo emocional y la confianza.

En conclusión: Carlos Mazón cometió el error fatal de pretender que una crisis humana masiva se podía gestionar solo con técnica, olvidando que, en política, la comunicación es la gestión de las emociones. La combinación de mentiras (o verdades a medias) con la ausencia de empatía fue el veneno lento que terminó por hacer insostenible su posición, demostrando que la mejor estrategia de comunicación es siempre la verdad inmediata y la humildad ante el desastre.

La caída de Carlos Mazón es una lección magistral sobre cómo la gestión de una crisis define un liderazgo. Su error no fue político-ideológico, sino profundamente humano. Olvidó que el poder reside en la gente, y cuando esa gente sufrió, él no estuvo donde debía. La tormenta ha pasado, pero el barro de la desconfianza y la imagen de un presidente que comía mientras su pueblo moría, perdurará mucho tiempo en la memoria colectiva.


Juan Manuel Sánchez Eugenio
Ingeniero Industrial-Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad Electricidad/Electrónica
Profesor de educación secundaria ciclos formativos-especialidad Sistemas Electrotécnicos y Automáticos
Profesor asociado del Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche-Universidad Miguel Hernández
Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche







 

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