Bajo la lupa:
La tormenta perfecta:
Carlos Mazón y la crónica de una caída Forzada
La dimisión de Carlos Mazón como
presidente de la Generalitat Valenciana no es solo una noticia política; es el epílogo trágico de un mandato abortado por la combinación
letal de la fatalidad natural, la falta de instinto político y una desconexión
emocional con el territorio que prometía liderar.
Su caída, un año después de haber
reconquistado la Generalitat para el Partido Popular, se inscribe en la
categoría de los hundimientos políticos precipitados, donde la imagen pública y
la capacidad de empatía pesan más que cualquier programa electoral.
El coste de la
percepción: Un gestor desbordado
Mazón irrumpió en la política valenciana
con un aire de modernidad y gestión, prometiendo un giro radical respecto a la
izquierda. Sin embargo, su breve ejecutoria será recordada por un solo evento:
la DANA de octubre de 2024.
El error capital no fue la DANA en sí
misma (un fenómeno incontrolable), sino su gestión posterior, que se convirtió
en una demostración de inoperancia y prepotencia.
La tiranía del almuerzo: La imagen del
presidente en El Ventorro mientras el sur de la comunidad se inundaba es el símbolo político más potente y destructivo de la década
en la Comunidad Valenciana. Demostró una prioridad equivocada y una ceguera
táctica asombrosa. En la era de la información instantánea, la ausencia de un
líder en la zona cero es imperdonable; su presencia en un acto social fue una
condena.
El voto de castigo silencioso: La indignación de los
damnificados, que culminó en la protesta pública en el funeral de Estado, no
fue un mero disturbio. Fue el grito de un pueblo que se
sintió abandonado y que percibió al poder político más preocupado
por la logística de un acto que por el luto y la ayuda inmediata. Este castigo
emocional fue más demoledor que cualquier voto de censura.
La soledad del poder y
el silencio de Madrid
Uno de los aspectos más reveladores de
la caída de Mazón fue la pérdida de apoyo interno.
Mazón no dimitió por voluntad propia, sino forzado por la evidencia de que se
había convertido en un lastre inasumible para el proyecto nacional del Partido
Popular.
El agujero de credibilidad: La acumulación de
versiones contradictorias sobre sus movimientos durante la DANA, las sospechas
de presiones a los alcaldes para minimizar el impacto y la gestión de la alarma
meteorológica generaron un agujero de credibilidad
del que era imposible salir. Un líder con credibilidad herida es un líder inútil.
La decisión de Génova: La dirección nacional
del PP no podía permitirse una erosión constante de su marca en una comunidad
autónoma clave, especialmente con la sombra de las investigaciones judiciales
acechando. La dimisión fue, por tanto, un ejercicio de cirugía política preventiva para contener el daño.
Mazón pasó de ser un activo valioso a un pasivo tóxico en cuestión de semanas.
El legado: Un
prescindible aforado
Este artículo de opinión pretende
abordar la polémica final que encapsula el cinismo político de su salida.
Dimisión con paracaídas: La decisión de
renunciar a la presidencia, pero aferrarse al acta de diputado
en Les Corts, es percibida como una maniobra calculada para mantener
el aforamiento. Esto no solo genera desconfianza, sino que subraya la principal
preocupación del político en crisis: la protección personal antes
que la responsabilidad pública.
Un mandato de espejismos: ¿Qué queda del Mazón
presidente? Poca gestión sustantiva, más allá de los primeros pasos de la
reversión de las políticas del Botànic. Su legado se reduce al símbolo del desastre y la gestión fallida. La
Generalitat Valenciana vuelve a entrar en un periodo de inestabilidad,
demostrando que, en política, a veces, la naturaleza dicta el tempo y la ética es el único paraguas ante el diluvio.
El relevo y el riesgo:
Consecuencias internas de la caída de Mazón en el PP
La abrupta salida de Carlos Mazón ha
dejado al Partido Popular de la Comunidad Valenciana (PPCV) en una situación de
emergencia política y de incierta sucesión. Si la caída
fue un golpe de reputación, el proceso de relevo es un desafío de estabilidad
que determinará el futuro a corto plazo del partido en la región.
La inquietud interna:
Un liderazgo decapitado
La gestión desastrosa de la DANA y la
posterior dimisión forzada han generado un clima de desconfianza
dentro de las filas populares, que se sienten traicionados por el colapso de un
liderazgo que prometía hegemonía.
El vacío de poder: Mazón era, hasta su crisis, un líder fuerte y sin contestación. Su
salida, decapita el proyecto de gobierno en plena legislatura. Esto abre una
peligrosa lucha soterrada por el poder territorial entre las
distintas sensibilidades del partido (alicantinas, valencianas, y la influencia
de Madrid).
El sacrificio de Feijoo: Aunque la decisión se
presentó como un "reconocimiento de errores", la cúpula nacional
(Génova) obligó al sacrificio. Esto refuerza el control de Alberto Núñez Feijoo sobre el PPCV, demostrando que la
supervivencia del proyecto nacional prima sobre los líderes autonómicos. La desconfianza en Mazón era tan alta que
se le retiró el apoyo, convirtiéndolo en un chivo expiatorio para proteger la
marca PP.
La difícil sucesión:
El rompecabezas del Consell
El principal reto interno es encontrar
un sustituto que satisfaga a todas las partes y, lo más importante, que pueda gobernar con la aritmética actual.
· Los Candidatos en la Quiniela: Nombres como la
alcaldesa de Valencia, María José Catalá (la favorita en
las encuestas internas, pero clave en el Ayuntamiento), Vicente Mompó (el hombre del territorio)
o Pérez-Llorca
(bajo perfil, que cumple con ser diputado en Les
Corts), revelan las tensiones.
Elegir a Catalá implicaría desvestir un
santo para vestir otro, poniendo en riesgo la alcaldía de Valencia.
Elegir un perfil bajo, aunque sea un
movimiento técnico para mantener la legislatura, podría debilitar la imagen de
fortaleza del partido ante la izquierda.
El factor “aforamiento”: El hecho de que Mazón
siga siendo diputado para conservar su aforamiento complica la imagen del
partido. El nuevo líder debe esforzarse por desligar la presidencia de este legado de “proteccionismo judicial”.
La llave de Vox y el
riesgo de elecciones anticipadas
La crisis interna del PP tiene un actor
externo crucial que ostenta el poder de veto: Vox.
Socio necesario: La continuidad del
gobierno valenciano depende enteramente de la voluntad de Vox de mantener el
pacto de investidura con el nuevo candidato del PP. Vox, sintiéndose reforzado
por la debilidad del PP, exigirá probablemente nuevas contrapartidas
o una mayor influencia en el Consell, buscando rentabilizar la crisis.
La amenaza de la repetición electoral: Si el PP y Vox no
logran ponerse de acuerdo en un sucesor y en las condiciones del gobierno, la
Comunidad se vería abocada a elecciones anticipadas.
Este es el peor escenario para el PPCV, pues tendría que presentarse ante el
electorado con un liderazgo improvisado y el recuerdo muy fresco de la gestión
de la DANA, bajo una intensa presión mediática y judicial.
Reflexión final: La caída de Mazón no
es solo un fracaso personal, es un catalizador de inestabilidad.
Deja al PPCV sin cabeza visible, a merced de las tensiones internas y a la
voluntad de un socio cada vez más exigente. El nuevo presidente no solo tendrá
que gestionar la Generalitat, sino que deberá sanar las heridas internas del
partido y recuperar la confianza externa en un contexto de máxima
precariedad. La era de Mazón termina con una herencia de desastre y la amenaza
de una crisis política total.
Fallo de protocolo y
empatía: Los errores de comunicación de la crisis de Mazón
La gestión de la DANA por Carlos Mazón
es un caso de estudio sobre cómo no gestionar una crisis de
comunicación en el siglo XXI. El problema no fue solo lo que hizo (o
dejó de hacer), sino cómo lo comunicó.
La mentira y la contradicción:
El derrumbe de la credibilidad
El error fundamental fue la falta de transparencia y la contradicción constante de
los hechos, lo que desmanteló su credibilidad día tras día.
La negación de los hechos (El Ventorro): Inicialmente, el
Consell y el propio Mazón intentaron minimizar o desmentir la información sobre
su comida y su paradero durante las horas críticas. Esta negación flagrante de la realidad chocó con los
reportajes periodísticos y, posteriormente, con los detalles de la
investigación judicial (cancelaciones de llamadas, periodo de incomunicación,
etc.).
La versión cambiante: Las explicaciones
sobre el porqué de su ausencia en el Centro de Coordinación de Emergencias
(CECOPI) fueron variando: desde "no me informaron de la gravedad"
hasta "la previsión era que remitiera". Esta ausencia de un relato único y sólido generó una desconfianza
corrosiva.
El borrado de mensajes: La justificación
ofrecida por su entorno sobre el borrado de mensajes de texto debido a la falta
de almacenamiento en el móvil fue percibida como una excusa
pueril e inverosímil. Para la opinión pública, esto solo sirvió para
reforzar la idea de que había algo que ocultar.
El desfase temporal y
la tiranía de la ausencia
En una crisis, el timing lo es todo. Mazón falló estrepitosamente en el protocolo de presencia y reacción.
La tardía alerta a móviles: La alerta masiva a
los teléfonos móviles por parte de Protección Civil se envió de forma tardía (alrededor de las 20:00 horas, cuando la
tragedia ya se había consumado en muchos puntos). Este desfase temporal
alimentó la sensación de inacción e incapacidad de reacción.
La ausencia de portavocía sólida: Durante las primeras
horas, hubo un vacío de liderazgo comunicativo. La
ciudadanía y los medios no sabían a quién creer ni qué hacer. Este hueco lo
llenó el rumor y la desinformación, un caldo de cultivo perfecto para la
crítica política.
La postura de defensa tarde: Cuando Mazón
finalmente apareció para "admitir errores", lo hizo tarde y de forma forzada (ante Les Corts y la presión
pública), lo que se percibió no como un acto de contrición, sino como una rendición
inevitable.
Falta de empatía y
conexión emocional
Quizás el error comunicativo más dañino
fue la incapacidad de conectar con el dolor de las víctimas.
El choque del funeral: El clímax de esta
crisis fue el funeral de Estado, donde el presidente fue abucheado e increpado.
Su equipo no supo manejar el evento ni prever la rabia y el dolor acumulados
de los familiares, optando por un protocolo rígido que chocó con la necesidad
de cercanía.
El lenguaje frío y burocrático: Los mensajes
iniciales de Mazón y su Consell estaban centrados en la logística, las
previsiones de AEMET y los procedimientos, utilizando un lenguaje frío y burocrático que contrastaba con la
magnitud humana de la tragedia. La gente no necesitaba un informe técnico;
necesitaba un líder que se sintiera parte del dolor.
La distancia social: El caso de El
Ventorro no es solo una falta; es un fallo de empatía.
Proyectó la imagen de un político que vivía en una burbuja, lejos de la
realidad y el sufrimiento de su gente, lo que terminó por romper el vínculo
emocional y la confianza.
En conclusión: Carlos Mazón cometió
el error fatal de pretender que una crisis humana masiva se podía gestionar
solo con técnica, olvidando que, en política, la comunicación es la gestión de
las emociones. La combinación de mentiras (o verdades a medias) con
la ausencia de empatía fue el veneno lento que terminó por hacer insostenible
su posición, demostrando que la mejor estrategia de comunicación es siempre la
verdad inmediata y la humildad ante el desastre.
La caída de Carlos Mazón es una lección
magistral sobre cómo la gestión de una crisis define un liderazgo. Su error no
fue político-ideológico, sino profundamente humano.
Olvidó que el poder reside en la gente, y cuando esa gente sufrió, él no estuvo
donde debía. La tormenta ha pasado, pero el barro de la desconfianza y la
imagen de un presidente que comía mientras su pueblo moría, perdurará mucho
tiempo en la memoria colectiva.
Juan Manuel Sánchez Eugenio
Ingeniero Industrial-Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad Electricidad/Electrónica
Profesor de educación secundaria ciclos formativos-especialidad Sistemas Electrotécnicos y Automáticos
Profesor asociado del Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche-Universidad Miguel Hernández
Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche