miércoles, 11 de marzo de 2026

Centrales nucleares en España

¿Es un error su cierre?, nos encontramos entre el pragmatismo y la ideología

El debate sobre el cierre de las centrales nucleares en España ha dejado de ser una cuestión meramente técnica para convertirse en un dilema estratégico de primer orden. Mientras el calendario oficial marca el inicio del desmantelamiento en 2027 con el reactor Almaraz I, el contexto global de 2026 marcado por la necesidad de soberanía energética y la urgencia climática sugiere que prescindir de esta tecnología podría ser un error histórico.

La pérdida de la "potencia firme" y la seguridad del suministro

El principal valor de la energía nuclear no es solo cuánta energía genera (aproximadamente el 20% de la electricidad en España), sino cómo la genera. A diferencia de la eólica o la solar, que dependen de las condiciones meteorológicas, la nuclear ofrece una potencia firme e ininterrumpida.

Eliminar esta base obliga al sistema a depender de dos alternativas peligrosas:

El respaldo del gas natural: Para evitar apagones cuando no hay viento o sol, España tendría que quemar más gas, lo que aumenta la dependencia de terceros países y la volatilidad de precios.

El almacenamiento inexistente: Aunque las baterías y el bombeo hidráulico avanzan, la tecnología actual no es capaz de suplir a escala masiva la estabilidad que aporta un reactor nuclear.

El retroceso en los objetivos de des-carbonización

Es una paradoja técnica: España busca liderar la transición ecológica cerrando la fuente que genera el 25-30% de su electricidad libre de emisiones de CO2.

Si bien las renovables son el futuro, el cierre de las nucleares en la próxima década no será sustituido íntegramente por placas solares, sino que forzará un mayor uso de los ciclos combinados de gas. Estudios recientes sugieren que el cierre nuclear podría multiplicar significativamente las emisiones del sector eléctrico, alejándonos de los compromisos del Acuerdo de París justo cuando más cerca estábamos de cumplirlos.

El impacto económico: El "impuesto" a la industria

La energía nuclear en España ya está amortizada. Esto significa que produce electricidad a un coste marginal muy bajo. Retirar esta energía del "pool" eléctrico encarece directamente la factura.

Competitividad industrial: Sectores como el siderúrgico o el químico dependen de precios estables. Un aumento proyectado de hasta el 23-35% en el coste de la energía para la industria (según informes de 2026) podría provocar una deslocalización de empresas hacia países con mixes energéticos más pragmáticos, como Francia o Finlandia.

Coste de vida: Para el ciudadano medio, el cierre se traduce en una pérdida de poder adquisitivo indirecta debido al encarecimiento de todos los bienes y servicios electrodependientes.

El "error estratégico" europeo

Mientras España mantiene su plan de cierre, el resto del mundo y gran parte de Europa está rectificando. La propia Comisión Europea ha calificado recientemente como un "error estratégico" el alejamiento de la nuclear.

Francia está construyendo nuevos reactores EPR.

Países Bajos y Suecia han revertido sus planes de cierre.

Polonia y República Checa apuestan por la nuclear para salir del carbón.

España corre el riesgo de convertirse en una "isla energética" que desmantela su capacidad instalada mientras sus vecinos refuerzan la suya para garantizar su autonomía frente a crisis geopolíticas.

En 2026, los datos proyectados y los informes de organismos como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) muestran una brecha financiera que a menudo se ignora en el discurso político.

El coste de extensión de vida (LTO - Long Term Operation)

Mantener una central operativa más allá de sus 40 años no es gratis, pero es la forma más barata de obtener energía limpia.

Inversión necesaria: Se estima que para extender la vida de los reactores españoles (como Almaraz o Ascó) se requieren inversiones de seguridad y mantenimiento de entre 500 y 1.000 millones de euros por reactor.

Coste nivelado (LCOE): El coste de la electricidad producida por una central nuclear amortizada cuya vida se extiende es de aproximadamente 30-40 €/MWh.

Comparativa: Es más barato que construir nuevas plantas solares o eólicas si sumamos a estas últimas el coste de las baterías y el refuerzo de las redes eléctricas para gestionar su intermitencia.

La Factura del Desmantelamiento y la Gestión de Residuos

Cerrar una central no es simplemente "bajar el interruptor". Es un proceso industrial masivo y extremadamente caro.

El Fondo de Enresa: España tiene un fondo para el desmantelamiento, pero existe un riesgo real de déficit. Se estima que el coste total de desmantelar el parque nuclear superará los 20.000 millones de euros.

¿Quién paga?: Si las eléctricas no obtienen beneficios por el cierre prematuro, este coste acaba repercutiendo en el Estado o en cargos adicionales en la factura de la luz de los ciudadanos.

El dilema de los residuos: El cierre no elimina el problema de los residuos; de hecho, obliga a acelerar la construcción de Almacenes Temporales Individualizados (ATI) en cada central, multiplicando los puntos de vigilancia en lugar de centralizarlos en un solo Almacén Temporal Centralizado (ATC), lo cual es logísticamente menos eficiente.

El "Lucro Cesante" del Sistema Eléctrico

Cuando una central nuclear cierra, el sistema pierde un flujo constante de gigavatios-hora (GWh).

Sustitución ineficiente: Para sustituir la energía de un solo reactor nuclear (aprox. 1 GW), se necesitan instalar unos 3 GW de energía solar (debido al factor de carga) y, lo más importante, respaldo de gas.

Costes del gas: El gas en 2026 sigue sujeto a tensiones geopolíticas. Cada MWh nuclear que perdemos y sustituimos por gas aumenta el déficit comercial de España y encarece el precio marginal del mercado diario (el "pool").

Cuadro Comparativo: Extender vs. Cerrar (Proyección 2026-2035)

Factor

Extensión de Vida (LTO)

Cierre y Sustitución

Inversión inicial

Moderada (Mejoras de seguridad)

Muy alta (Nuevas plantas más  Redes)

Emisiones de CO2

Cero (Netas)

Aumento (Dependencia del Gas)

Estabilidad de red

Alta (Síncrona)

Baja (Requiere compensación)

Coste MWh

35 € (aprox.)

60-90 € (incluyendo respaldo)

Resumen técnico: Desde un punto de vista puramente financiero, destruir un activo que ya está pagado y que produce energía a bajo coste es una destrucción de riqueza nacional.

Conclusión: ¿pragmatismo o ideología?

La seguridad nuclear en España es excelente, supervisada por el CSN bajo los estándares más estrictos del mundo. El argumento de los residuos, aunque real, es un reto de gestión técnica que ya cuenta con soluciones (como los Almacenes Temporales Individualizados), mientras que el cambio climático es una amenaza existencial no tan inmediata.

Mantener las centrales operativas más allá de 2035 no significa frenar las renovables; significa tener un colchón de seguridad mientras la infraestructura de almacenamiento y el hidrógeno verde maduran lo suficiente. Prescindir hoy de la nuclear es, en esencia, quitarse el paracaídas antes de comprobar si el aterrizaje será suave.

 

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