viernes, 1 de agosto de 2025

 Bajo la lupa: CEFIRE en la Comunidad Valenciana.

¿Un pilar esencial o un lastre prescindible para la formación docente?

La red de Centros de Formación, Innovación y Recursos Educativos (CEFIRE) en la Comunidad Valenciana ha sido, durante décadas, el principal motor de la formación permanente del profesorado. Con una estructura que incluye CEFIRE territoriales y específicos (Liderazgo Educativo, Lenguas, Innovación, FP, etc.), su objetivo es asesorar, organizar y gestionar actividades formativas para el personal docente y técnico educativo. Sin embargo, en el contexto actual de debates sobre eficiencia administrativa y optimización de recursos, su papel y, en última instancia, su propia existencia, se ven sometidos a un escrutinio cada vez más intenso. La pregunta sobre si mantener o cerrar los CEFIRE es compleja y requiere analizar sus funciones, su impacto real, sus deficiencias y las alternativas posibles.

La defensa de los CEFIRE: ¿Por qué son necesarios?

Los defensores de los CEFIRE argumentan que estos centros desempeñan un papel fundamental en el sistema educativo por varias razones:

1.      Formación continua y actualización docente: La educación es un campo en constante evolución. Nuevas metodologías pedagógicas, avances tecnológicos, cambios curriculares y desafíos sociales (como la inclusión o la salud mental) exigen que el profesorado esté en constante actualización. Los CEFIRE ofrecen un catálogo de cursos, seminarios y jornadas que cubren estas necesidades, desde formación básica para docentes noveles hasta especialización para cargos directivos o en áreas específicas. Sin ellos, muchos docentes tendrían dificultades para acceder a esta formación de manera estructurada y reconocida.

2.      Asesoramiento y acompañamiento a centros: Más allá de los cursos, los CEFIRE cuentan con asesores que, en teoría, brindan apoyo directo a los centros educativos. Coordinan el diseño de los planes de formación de centro, asesoran en la implementación de proyectos educativos y facilitan la colaboración entre diferentes centros. Esta función de proximidad es vital para que la formación no sea solo teórica, sino que se traduzca en mejoras concretas en las aulas.

3.      Innovación educativa y creación de recursos: Los CEFIRE específicos, en particular, están concebidos para impulsar la innovación pedagógica y la creación de recursos educativos. Promueven la investigación-acción, el intercambio de buenas prácticas y el desarrollo de materiales didácticos adaptados a las necesidades de la Comunidad Valenciana. Son, en principio, el pulmón de la vanguardia educativa.

4.      Red de apoyo y cohesión profesional: Actúan como puntos de encuentro y referencia para el profesorado, fomentando redes profesionales y la colaboración entre docentes de diferentes niveles y especialidades. Esto contribuye a generar una comunidad educativa más cohesionada y con mayores oportunidades de aprendizaje mutuo.

    Garantía de calidad y equidad: Al ser una entidad pública, los CEFIRE pueden garantizar una oferta formativa homogénea y de calidad en todo el territorio, evitando la fragmentación y la desigualdad en el acceso a la formación que podría generarse si esta dependiera exclusivamente de iniciativas privadas o de la capacidad de cada centro.

Los argumentos para la crítica y un posible cierre: ¿Son realmente inútiles?

A pesar de sus funciones teóricas, los CEFIRE han sido objeto de críticas recurrentes que cuestionan su eficacia y justifican la demanda de su cierre o, al menos, una profunda reestructuración:

1.      Ineficiencia y burocracia: Uno de los reproches más comunes es la percepción de que los CEFIRE operan con una excesiva burocracia y lentitud. Los procesos de inscripción, la organización de cursos y la gestión de certificados pueden ser farragosos, lo que desanima a los docentes.

2.      Oferta formativa desfasada o irrelevante: En ocasiones, la oferta de cursos no se alinea con las necesidades reales y urgentes del profesorado o con las últimas tendencias pedagógicas. Se critica que algunos cursos son meros "trámites" para acumular puntos en oposiciones, traslados y obtención de los famosos sexenios, sin un impacto real en la práctica docente. Hay una percepción de que no siempre se escucha a los docentes para conocer sus demandas formativas.

3.      Falta de impacto real en el aula: La crítica más contundente es la escasa transferencia de lo aprendido en los CEFIRE a la práctica diaria del aula. Los cursos pueden ser interesantes, pero si no se acompañan de un seguimiento efectivo, apoyo en la implementación y una cultura de mejora continua en los centros, su utilidad se diluye.

4.      Coste económico vs. beneficio: Mantener una red de centros con personal liberado de las aulas (asesores), instalaciones y recursos conlleva un coste significativo para las arcas públicas. La pregunta es si este coste se justifica con los resultados obtenidos. Algunos críticos sugieren que el mismo presupuesto podría invertirse en modelos de formación más directos, descentralizados o basados en el propio centro.

5.      Modelo obsoleto en la era digital: La proliferación de recursos formativos online, MOOCs, plataformas de aprendizaje y redes profesionales en línea ha transformado el panorama de la formación. ¿Siguen siendo necesarios los CEFIRE como intermediarios tradicionales cuando el conocimiento y la formación están al alcance de un clic? La digitalización de la formación docente, si bien ha sido impulsada, aún tiene margen de mejora para optimizar los recursos y la flexibilidad.

6.       Desconexión con la realidad de los centros: A pesar de su función de asesoramiento, algunos docentes perciben que los CEFIRE están desconectados de la realidad diaria de las aulas y de los desafíos que enfrentan los centros, ofreciendo soluciones genéricas o teóricas que no siempre se adaptan a las particularidades de cada contexto educativo.

Escenarios de futuro: ¿Cierre, mantenimiento o transformación radical?

La disyuntiva entre mantener o cerrar los CEFIRE no es dicotómica. Existen varios escenarios intermedios que podrían mejorar la eficiencia y la utilidad de estas instituciones:

Cierre total: Implicaría trasladar la responsabilidad de la formación docente a los propios centros educativos (con presupuestos asignados y autonomía para contratar formadores externos o generar formación interna) o a la universidad, creando un vacío importante en la oferta formativa y de asesoramiento. Sería una medida drástica con posibles consecuencias negativas en la calidad de la formación.

Mantenimiento del status quo: Si no se abordan las deficiencias, la percepción de "inutilidad" podría persistir, llevando a una infrautilización de los recursos y una pérdida de confianza por parte del profesorado.

Transformación profunda y redefinición de roles: Este parece ser el camino más sensato y probable, de hecho, la Conselleria de Educación ya ha planteado redefiniciones, especialmente en los CEFIRE específicos. Esto implicaría:

Menos burocracia, más agilidad: Simplificar los procesos administrativos y aprovechar al máximo las herramientas digitales para la gestión y la difusión de la formación.

Oferta formativa a la carta y basada en la demanda: Realizar estudios rigurosos de las necesidades del profesorado, fomentar la creación de cursos y adaptar la oferta a los desafíos emergentes, priorizando la formación que tenga un impacto directo en la mejora del rendimiento escolar y el bienestar del alumnado.

Mayor conexión con los centros: Fortalecer el papel de los CEFIRE como catalizadores de proyectos de innovación en los propios centros, con un asesoramiento más personalizado y un seguimiento efectivo de las acciones formativas. Los asesores deberían ser auténticos dinamizadores pedagógicos.

Enfoque en la calidad y el impacto: Evaluar sistemáticamente el impacto real de la formación en la práctica docente y en los resultados educativos, no solo el número de participantes.

Redefinición de los CEFIRE específicos: Focalizar sus funciones en áreas estratégicas como la digitalización, la inclusión, la convivencia o la innovación metodológica, actuando como laboratorios de buenas prácticas.

Modelo híbrido de formación: Combinar la formación presencial (cuando sea necesaria para el intercambio o la práctica) con una potente oferta online flexible y accesible.

Optimización de recursos: Analizar el personal liberado y las instalaciones, asegurando que los recursos se utilicen de la manera más eficiente y efectiva posible.

Conclusión

La red de CEFIRE en la Comunidad Valenciana se encuentra en una encrucijada. La necesidad de una formación docente de calidad es innegable para cualquier sistema educativo que aspire a la excelencia. Sin embargo, la eficacia y la eficiencia de los modelos actuales son objeto de debate. Cerrar los CEFIRE sin una alternativa robusta y probada podría dejar a miles de docentes sin el apoyo necesario. Mantenerlos sin cambios significaría perpetuar ineficiencias y desaprovechar recursos. La clave radica en una transformación audaz y orientada al impacto, que reformule su misión, sus procesos y su relación con el profesorado, convirtiéndolos en verdaderos centros de excelencia para la innovación y el desarrollo profesional docente, capaces de responder de manera ágil y pertinente a las demandas de una educación en constante cambio en la Comunidad Valenciana.

 

 

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)

Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.

Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

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