Bajo la lupa: CEFIRE en la Comunidad Valenciana.
¿Un pilar esencial o un lastre prescindible
para la formación docente?
La red de Centros de Formación,
Innovación y Recursos Educativos (CEFIRE) en la Comunidad Valenciana ha sido,
durante décadas, el principal motor de la formación permanente del profesorado.
Con una estructura que incluye CEFIRE territoriales y específicos (Liderazgo
Educativo, Lenguas, Innovación, FP, etc.), su objetivo es asesorar, organizar y
gestionar actividades formativas para el personal docente y técnico educativo.
Sin embargo, en el contexto actual de debates sobre eficiencia administrativa y
optimización de recursos, su papel y, en última instancia, su propia
existencia, se ven sometidos a un escrutinio cada vez más intenso. La pregunta sobre si mantener o cerrar los
CEFIRE es compleja y requiere analizar sus funciones, su impacto real, sus
deficiencias y las alternativas posibles.
La defensa de los
CEFIRE: ¿Por qué son necesarios?
Los defensores de los CEFIRE argumentan
que estos centros desempeñan un papel fundamental en el sistema educativo por
varias razones:
1. Formación continua y
actualización docente: La educación es un campo en constante evolución.
Nuevas metodologías pedagógicas, avances tecnológicos, cambios curriculares y
desafíos sociales (como la inclusión o
la salud mental) exigen que el profesorado esté en constante actualización.
Los CEFIRE ofrecen un catálogo de cursos, seminarios y jornadas que cubren
estas necesidades, desde formación básica para docentes noveles hasta
especialización para cargos directivos o en áreas específicas. Sin ellos, muchos docentes tendrían
dificultades para acceder a esta formación de manera estructurada y reconocida.
2.
Asesoramiento y acompañamiento a centros: Más allá de los
cursos, los CEFIRE cuentan con asesores que, en teoría, brindan apoyo directo a
los centros educativos. Coordinan el diseño de los planes de formación de
centro, asesoran en la implementación de proyectos educativos y facilitan la
colaboración entre diferentes centros. Esta función de proximidad es vital para
que la formación no sea solo teórica, sino que se traduzca en mejoras concretas
en las aulas.
3.
Innovación educativa y creación de recursos: Los CEFIRE
específicos, en particular, están concebidos para impulsar la innovación
pedagógica y la creación de recursos educativos. Promueven la
investigación-acción, el intercambio de buenas prácticas y el desarrollo de
materiales didácticos adaptados a las necesidades de la Comunidad Valenciana. Son, en principio, el pulmón de la
vanguardia educativa.
4.
Red de apoyo y cohesión profesional: Actúan como puntos de
encuentro y referencia para el profesorado, fomentando redes profesionales y la
colaboración entre docentes de diferentes niveles y especialidades. Esto
contribuye a generar una comunidad educativa más cohesionada y con mayores
oportunidades de aprendizaje mutuo.
Garantía de calidad y equidad: Al ser una entidad pública, los CEFIRE pueden garantizar una oferta formativa homogénea y de calidad en todo el territorio, evitando la fragmentación y la desigualdad en el acceso a la formación que podría generarse si esta dependiera exclusivamente de iniciativas privadas o de la capacidad de cada centro.
Los argumentos para la
crítica y un posible cierre: ¿Son realmente inútiles?
A pesar de sus
funciones teóricas, los CEFIRE han sido objeto de críticas recurrentes que
cuestionan su eficacia y justifican la demanda de su cierre o, al menos, una
profunda reestructuración:
1.
Ineficiencia y burocracia: Uno de los reproches
más comunes es la percepción de que los CEFIRE operan con una excesiva
burocracia y lentitud. Los procesos de inscripción, la organización de cursos y
la gestión de certificados pueden ser farragosos, lo que desanima a los
docentes.
2.
Oferta formativa desfasada o irrelevante: En ocasiones, la
oferta de cursos no se alinea con las necesidades reales y urgentes del
profesorado o con las últimas tendencias pedagógicas. Se critica que algunos
cursos son meros "trámites"
para acumular puntos en oposiciones, traslados y obtención de los famosos
sexenios, sin un impacto real en la práctica docente. Hay una percepción de que no siempre se escucha a los docentes para
conocer sus demandas formativas.
3.
Falta de impacto real en el aula: La crítica más
contundente es la escasa transferencia de lo aprendido en los CEFIRE a la
práctica diaria del aula. Los cursos pueden ser interesantes, pero si no se
acompañan de un seguimiento efectivo, apoyo en la implementación y una cultura
de mejora continua en los centros, su utilidad se diluye.
4.
Coste económico vs. beneficio: Mantener una red de
centros con personal liberado de las aulas (asesores), instalaciones y recursos
conlleva un coste significativo para las arcas públicas. La pregunta es si este
coste se justifica con los resultados obtenidos. Algunos críticos sugieren que
el mismo presupuesto podría invertirse en modelos de formación más directos,
descentralizados o basados en el propio centro.
5.
Modelo obsoleto en la era digital: La proliferación de
recursos formativos online, MOOCs, plataformas de aprendizaje y redes
profesionales en línea ha transformado el panorama de la formación. ¿Siguen
siendo necesarios los CEFIRE como intermediarios tradicionales cuando el
conocimiento y la formación están al alcance de un clic? La digitalización de
la formación docente, si bien ha sido impulsada, aún tiene margen de mejora
para optimizar los recursos y la flexibilidad.
6. Desconexión con la realidad de los centros: A pesar de su función
de asesoramiento, algunos docentes perciben que los CEFIRE están desconectados
de la realidad diaria de las aulas y de los desafíos que enfrentan los centros,
ofreciendo soluciones genéricas o teóricas que no siempre se adaptan a las
particularidades de cada contexto educativo.
Escenarios de futuro: ¿Cierre, mantenimiento o transformación radical?
La disyuntiva entre mantener o cerrar
los CEFIRE no es dicotómica. Existen varios escenarios intermedios que podrían
mejorar la eficiencia y la utilidad de estas instituciones:
Cierre total: Implicaría trasladar
la responsabilidad de la formación docente a los propios centros educativos (con presupuestos asignados y autonomía
para contratar formadores externos o generar formación interna) o a la
universidad, creando un vacío importante en la oferta formativa y de
asesoramiento. Sería una medida drástica con posibles consecuencias negativas
en la calidad de la formación.
Mantenimiento del status quo: Si no se abordan las
deficiencias, la percepción de "inutilidad"
podría persistir, llevando a una infrautilización de los recursos y una pérdida
de confianza por parte del profesorado.
Transformación profunda y redefinición de
roles: Este parece ser el camino más sensato y probable, de hecho, la Conselleria
de Educación ya ha planteado redefiniciones, especialmente en los CEFIRE
específicos. Esto implicaría:
Menos burocracia, más agilidad: Simplificar los
procesos administrativos y aprovechar al máximo las herramientas digitales para
la gestión y la difusión de la formación.
Oferta formativa a la carta y basada en la
demanda: Realizar estudios rigurosos de las necesidades del profesorado, fomentar
la creación de cursos y adaptar la oferta a los desafíos emergentes,
priorizando la formación que tenga un impacto directo en la mejora del
rendimiento escolar y el bienestar del alumnado.
Mayor conexión con los centros: Fortalecer el papel
de los CEFIRE como catalizadores de proyectos de innovación en los propios
centros, con un asesoramiento más personalizado y un seguimiento efectivo de las
acciones formativas. Los asesores
deberían ser auténticos dinamizadores pedagógicos.
Enfoque en la calidad y el impacto: Evaluar
sistemáticamente el impacto real de la formación en la práctica docente y en
los resultados educativos, no solo el número de participantes.
Redefinición de los CEFIRE específicos: Focalizar sus
funciones en áreas estratégicas como la digitalización, la inclusión, la
convivencia o la innovación metodológica, actuando como laboratorios de buenas
prácticas.
Modelo híbrido de formación: Combinar la formación
presencial (cuando sea necesaria para el
intercambio o la práctica) con una potente oferta online flexible y
accesible.
Optimización de recursos: Analizar el personal
liberado y las instalaciones, asegurando que los recursos se utilicen de la
manera más eficiente y efectiva posible.
Conclusión
La red de CEFIRE en la Comunidad
Valenciana se encuentra en una encrucijada. La necesidad de una formación
docente de calidad es innegable para cualquier sistema educativo que aspire a
la excelencia. Sin embargo, la eficacia y la eficiencia de los modelos actuales
son objeto de debate. Cerrar los CEFIRE
sin una alternativa robusta y probada podría dejar a miles de docentes sin el
apoyo necesario. Mantenerlos sin cambios significaría perpetuar ineficiencias y
desaprovechar recursos. La clave radica en una transformación audaz y
orientada al impacto, que reformule su misión, sus procesos y su
relación con el profesorado, convirtiéndolos en verdaderos centros de excelencia para la innovación y el desarrollo
profesional docente, capaces de responder de manera ágil y
pertinente a las demandas de una educación en constante cambio en la Comunidad
Valenciana.
Juan Manuel Sánchez Eugenio
Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales –
Ingeniero Técnico Industrial
Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación
(Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)
Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería
del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica
Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.
Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico,
Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche
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