Bajo la lupa: El Plan Edificant:
Una promesa educativa atrapada
en el laberinto burocrático y político de la comunitat valenciana
La educación es la espina dorsal
de una sociedad próspera, y para la Comunitat Valenciana, la mejora de
sus infraestructuras educativas se convirtió en una prioridad ineludible. Nació
así el Plan Edificant, una iniciativa ambiciosa que prometía
revolucionar la construcción y reforma de centros escolares. Su premisa era
audaz: descentralizar la gestión de las obras, transfiriendo competencias y
fondos a los ayuntamientos, mientras la Generalitat asumía la financiación y
supervisión. La idea era noble, pero la realidad, como suele ocurrir, se ha
revelado como un laberinto complejo, plagado de esperanzas, frustraciones y una
burocracia que ha puesto a prueba la paciencia de toda la comunidad educativa.
La gran apuesta: Descentralización y agilidad, la teoría
El objetivo del Plan Edificant
era claro: acelerar la eliminación de prefabricadas, modernizar instalaciones
obsoletas y garantizar un entorno de aprendizaje digno para miles de alumnos
valencianos. La elección de delegar la ejecución a los ayuntamientos buscaba,
en teoría, una mayor agilidad y conocimiento local de las necesidades. Se
prometieron millones de euros, desglosados en certificaciones municipales que
garantizarían el flujo de fondos.
Inicialmente, el plan generó un
entusiasmo considerable. Por primera vez, muchos municipios veían la
posibilidad real de acometer obras largamente esperadas. Los alcaldes se
convirtieron en gestores directos de proyectos educativos, lo que implicaba una
mayor implicación y, en teoría, una respuesta más rápida a las demandas de sus
ciudadanos.
La lenta realidad: Cuando la burocracia asfixia el progreso
Sin embargo, lo que en el papel
sonaba a eficiencia, en la práctica se topó con la cruda realidad de la
burocracia española y la capacidad de gestión municipal. El principal talón
de Aquiles del Edificant ha sido su lentitud exasperante. Los
ayuntamientos, en muchos casos, no contaban con los equipos técnicos ni la
experiencia necesaria para gestionar proyectos de esta envergadura. Los
trámites para la delegación de competencias, la redacción de proyectos, las
licitaciones y las adjudicaciones se convirtieron en un cuello de botella.
Los plazos se dilataron exponencialmente. Lo que se pensó para años, se ha extendido por más de un lustro, dejando a miles de estudiantes en prefabricados temporales que se han vuelto permanentes o en edificios que, a pesar de la promesa, siguen esperando su turno. La frustración ha sido palpable:
Papeleo infinito: Ayuntamientos desbordados por la complejidad de los expedientes
administrativos.
Licitaciones desiertas: La escalada de precios de los materiales de construcción y la mano
de obra, especialmente tras crisis globales como la pandemia y la guerra en
Ucrania, dejó muchos concursos desiertos, obligando a reajustar presupuestos o
reiniciar procesos.
Falta de personal técnico: Pequeños y medianos municipios, vitales para el plan,
carecían del personal cualificado para supervisar obras millonarias.
Un campo de batalla político:
El Edificant Bajo la Lupa
El Plan Edificant, como toda gran
iniciativa pública, no ha escapado al escrutinio y, en ocasiones, a la
polarización política. Ideado por el anterior gobierno autonómico (el Botànic), su gestión ha sido un
punto de confrontación constante. Con el cambio de gobierno en la
Generalitat Valenciana en julio de 2023, el plan entró en una nueva fase de
incertidumbre y revisión.
El actual ejecutivo, liderado por
el Partido Popular y Vox, heredó un plan en marcha, pero con un ritmo de
ejecución que se consideraba insatisfactorio y una considerable acumulación de
proyectos pendientes. Si bien se ha mantenido el compromiso de finalizar
las obras iniciadas y seguir impulsando la mejora de infraestructuras, la
visión y la prioridad pueden haber cambiado. La evaluación del plan por parte
del nuevo gobierno ha puesto el foco en la necesidad de agilizar procedimientos
y asegurar la eficiencia, lo que podría implicar ajustes en su estructura o
incluso una reorientación estratégica de los recursos.
Luces y sombras: El impacto real en la Comunitat
A pesar de los desafíos y las
críticas, es innegable que el Plan Edificant ha permitido la mejora sustancial
de numerosas infraestructuras educativas a lo largo y ancho de la Comunitat
Valenciana. Allí donde las obras se han completado, la transformación ha
sido radical, brindando a alumnos y profesores entornos de aprendizaje
modernos, seguros y funcionales. Se han demolido prefabricadas históricas, se
han rehabilitado edificios emblemáticos y se han construido centros nuevos que
responden a las necesidades pedagógicas del siglo XXI.
Sin embargo, la lentitud y los obstáculos han mermado la credibilidad en ciertos puntos, dejando a muchas comunidades educativas en un limbo de expectativas frustradas. La sensación es que, aunque el objetivo final es loable, el camino ha sido tortuoso y excesivamente largo.
¿Hacia dónde va el Edificant? lecciones aprendidas y desafíos futuros
En 2025, el Plan Edificant
sigue siendo una realidad compleja. Su futuro inmediato pasa por la
capacidad del actual gobierno autonómico de desatascar los proyectos
pendientes, agilizar la burocracia y asegurar que los fondos lleguen a donde
deben de manera eficiente y a su vez rodearse
de técnicos con capacidad de trabajo de los que la Consellería de Educación, tiene
carencia en la actualidad y alejarse de lo que, si tiene, simples burócratas,
mueve papeles, que retrasan en vez de adelantar.
Las lecciones son claras: la
descentralización requiere no solo transferencia de fondos, sino también de capacidades
técnicas y acompañamiento constante a los municipios. La planificación
debe ser más realista ante la volatilidad económica, y la supervisión, más
rigurosa y transparente.
El Plan Edificant es un espejo
de las complejidades de la gestión pública a gran escala. Nació con la
vocación de transformar el paisaje educativo valenciano, y aunque ha avanzado,
ha demostrado que la ambición debe ir de la mano con una ejecución impecable.
La pregunta ahora es si, finalmente, logrará cumplir su compromiso original, o
si quedará como un ejemplo de cómo una buena idea puede quedar atrapada en los
engranajes de un sistema que aún necesita una profunda reforma.
Este artículo de opinión ha sido redactado con fecha 3 de junio de 2025
Juan Manuel Sánchez Eugenio
Ingeniero Industrial –
Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial especialidad
Electricidad/Electrónica
Profesor de Educación Secundaria
Consellería de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas
Electrotécnicos y Automáticos)
Profesor asociado en el Área
de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de
la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.
Asesor del ámbito CTEM
(Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de
Elche
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