jueves, 31 de julio de 2025

 Bajo la lupa:  El Plan Edificant:

Una promesa educativa atrapada en el laberinto burocrático y político de la comunitat valenciana

La educación es la espina dorsal de una sociedad próspera, y para la Comunitat Valenciana, la mejora de sus infraestructuras educativas se convirtió en una prioridad ineludible. Nació así el Plan Edificant, una iniciativa ambiciosa que prometía revolucionar la construcción y reforma de centros escolares. Su premisa era audaz: descentralizar la gestión de las obras, transfiriendo competencias y fondos a los ayuntamientos, mientras la Generalitat asumía la financiación y supervisión. La idea era noble, pero la realidad, como suele ocurrir, se ha revelado como un laberinto complejo, plagado de esperanzas, frustraciones y una burocracia que ha puesto a prueba la paciencia de toda la comunidad educativa.

La gran apuesta: Descentralización y agilidad, la teoría

El objetivo del Plan Edificant era claro: acelerar la eliminación de prefabricadas, modernizar instalaciones obsoletas y garantizar un entorno de aprendizaje digno para miles de alumnos valencianos. La elección de delegar la ejecución a los ayuntamientos buscaba, en teoría, una mayor agilidad y conocimiento local de las necesidades. Se prometieron millones de euros, desglosados en certificaciones municipales que garantizarían el flujo de fondos.

Inicialmente, el plan generó un entusiasmo considerable. Por primera vez, muchos municipios veían la posibilidad real de acometer obras largamente esperadas. Los alcaldes se convirtieron en gestores directos de proyectos educativos, lo que implicaba una mayor implicación y, en teoría, una respuesta más rápida a las demandas de sus ciudadanos.

La lenta realidad: Cuando la burocracia asfixia el progreso

Sin embargo, lo que en el papel sonaba a eficiencia, en la práctica se topó con la cruda realidad de la burocracia española y la capacidad de gestión municipal. El principal talón de Aquiles del Edificant ha sido su lentitud exasperante. Los ayuntamientos, en muchos casos, no contaban con los equipos técnicos ni la experiencia necesaria para gestionar proyectos de esta envergadura. Los trámites para la delegación de competencias, la redacción de proyectos, las licitaciones y las adjudicaciones se convirtieron en un cuello de botella.

Los plazos se dilataron exponencialmente. Lo que se pensó para años, se ha extendido por más de un lustro, dejando a miles de estudiantes en prefabricados temporales que se han vuelto permanentes o en edificios que, a pesar de la promesa, siguen esperando su turno. La frustración ha sido palpable:

Papeleo infinito: Ayuntamientos desbordados por la complejidad de los expedientes administrativos.

Licitaciones desiertas: La escalada de precios de los materiales de construcción y la mano de obra, especialmente tras crisis globales como la pandemia y la guerra en Ucrania, dejó muchos concursos desiertos, obligando a reajustar presupuestos o reiniciar procesos.

Falta de personal técnico: Pequeños y medianos municipios, vitales para el plan, carecían del personal cualificado para supervisar obras millonarias.

Un campo de batalla político: El Edificant Bajo la Lupa

El Plan Edificant, como toda gran iniciativa pública, no ha escapado al escrutinio y, en ocasiones, a la polarización política. Ideado por el anterior gobierno autonómico (el Botànic), su gestión ha sido un punto de confrontación constante. Con el cambio de gobierno en la Generalitat Valenciana en julio de 2023, el plan entró en una nueva fase de incertidumbre y revisión.

El actual ejecutivo, liderado por el Partido Popular y Vox, heredó un plan en marcha, pero con un ritmo de ejecución que se consideraba insatisfactorio y una considerable acumulación de proyectos pendientes. Si bien se ha mantenido el compromiso de finalizar las obras iniciadas y seguir impulsando la mejora de infraestructuras, la visión y la prioridad pueden haber cambiado. La evaluación del plan por parte del nuevo gobierno ha puesto el foco en la necesidad de agilizar procedimientos y asegurar la eficiencia, lo que podría implicar ajustes en su estructura o incluso una reorientación estratégica de los recursos.

Luces y sombras: El impacto real en la Comunitat

A pesar de los desafíos y las críticas, es innegable que el Plan Edificant ha permitido la mejora sustancial de numerosas infraestructuras educativas a lo largo y ancho de la Comunitat Valenciana. Allí donde las obras se han completado, la transformación ha sido radical, brindando a alumnos y profesores entornos de aprendizaje modernos, seguros y funcionales. Se han demolido prefabricadas históricas, se han rehabilitado edificios emblemáticos y se han construido centros nuevos que responden a las necesidades pedagógicas del siglo XXI.

Sin embargo, la lentitud y los obstáculos han mermado la credibilidad en ciertos puntos, dejando a muchas comunidades educativas en un limbo de expectativas frustradas. La sensación es que, aunque el objetivo final es loable, el camino ha sido tortuoso y excesivamente largo.

¿Hacia dónde va el Edificant? lecciones aprendidas y desafíos futuros

En 2025, el Plan Edificant sigue siendo una realidad compleja. Su futuro inmediato pasa por la capacidad del actual gobierno autonómico de desatascar los proyectos pendientes, agilizar la burocracia y asegurar que los fondos lleguen a donde deben de manera eficiente y a su vez rodearse de técnicos con capacidad de trabajo de los que la Consellería de Educación, tiene carencia en la actualidad y alejarse de lo que, si tiene, simples burócratas, mueve papeles, que retrasan en vez de adelantar.

Las lecciones son claras: la descentralización requiere no solo transferencia de fondos, sino también de capacidades técnicas y acompañamiento constante a los municipios. La planificación debe ser más realista ante la volatilidad económica, y la supervisión, más rigurosa y transparente.

El Plan Edificant es un espejo de las complejidades de la gestión pública a gran escala. Nació con la vocación de transformar el paisaje educativo valenciano, y aunque ha avanzado, ha demostrado que la ambición debe ir de la mano con una ejecución impecable. La pregunta ahora es si, finalmente, logrará cumplir su compromiso original, o si quedará como un ejemplo de cómo una buena idea puede quedar atrapada en los engranajes de un sistema que aún necesita una profunda reforma.

Este artículo de opinión ha sido redactado con fecha 3 de junio de 2025

 

 

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial especialidad Electricidad/Electrónica

Profesor de Educación Secundaria Consellería de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)

Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.

Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

 

 Bajo la lupa: El laberinto de la educación Española.

Un Análisis profundo de sus desafíos

El sistema educativo español se encuentra, para muchos, en una encrucijada crítica. Lejos de ser un monolito inquebrantable, se percibe como un ente en constante tensión, batallando con una amalgama de problemas estructurales, pedagógicos y sociales que siembran la duda sobre su eficacia y su capacidad para preparar a las futuras generaciones. La imagen de un sistema "muriendo" es, quizás, una hipérbole dramática, pero subraya la urgencia de una reforma profunda y consensuada.

La raíz de los males: Factores clave en el deterioro educativo

No existe una única bala de plata que explique la compleja situación de la educación en España; más bien, es una tormenta perfecta de factores interconectados:

Un currículo anclado en el pasado

Uno de los reproches más frecuentes es la rigidez y obsolescencia de los planes de estudio. A menudo, los contenidos no se alinean con la vertiginosa evolución tecnológica y las demandas de un mercado laboral globalizado. Se prioriza la memorización sobre el pensamiento crítico y la resolución de problemas, dejando a los estudiantes con una sensación de desconexión entre lo que aprenden en las aulas y las habilidades que realmente necesitarán. La sobrecarga de materias en las etapas obligatorias, además, dificulta la profundización y fomenta una visión fragmentada del conocimiento.

La crónica de la falta de financiación

España, en comparación con la media de los países de la OCDE, invierte menos en educación, lo que se traduce en una escasez de recursos palpables. Esta infrafinanciación se manifiesta en infraestructuras escolares envejecidas, falta de material didáctico actualizado y, crucialmente, en una plantilla docente a menudo sobrecargada y con condiciones laborales precarias. La falta de inversión limita la capacidad de los centros para innovar, para atender la diversidad del alumnado y para implementar metodologías pedagógicas más efectivas.

El abandono escolar temprano: Una hemorragia constante

España ostenta, lamentablemente, una de las tasas de abandono escolar temprano más elevadas de Europa. Este fenómeno, con graves consecuencias sociales y económicas, no responde a una causa única. Influyen factores socioeconómicos desfavorables, dificultades de aprendizaje no detectadas a tiempo, falta de motivación del alumnado y, en ocasiones, un desajuste entre la oferta educativa y las expectativas y aspiraciones de los jóvenes. Es un problema complejo que requiere una intervención temprana y personalizada.

Un profesorado desmotivado y desbordado

El profesorado, pilar fundamental del sistema, a menudo se encuentra en una situación de desgaste y desmotivación. Las ratios elevadas de alumnos por aula, la creciente complejidad de la diversidad en el aula (incluyendo necesidades educativas especiales y problemas de conducta), la burocracia excesiva y la percepción de falta de reconocimiento social contribuyen a un ambiente de "quemazón" profesional. A esto se suma la necesidad de una formación continua que les equipe con las herramientas pedagógicas y psicológicas para afrontar los retos actuales.

La inestabilidad legislativa: Un bucle sin fin

Quizás uno de los mayores lastres del sistema educativo español sea la constante sucesión de leyes educativas. Cada cambio de gobierno trae consigo una nueva reforma, generando incertidumbre, dificultando la planificación a largo plazo y minando la confianza de la comunidad educativa. La ausencia de un Pacto de Estado por la Educación duradero y consensuado es un clamor popular, pero que sigue sin materializarse, dando igual quien gobierne y mucho peor cuando gobierna la izquierda.

Desigualdad y segregación: La brecha persistente

A pesar de los esfuerzos, persisten importantes desigualdades en el acceso a una educación de calidad. El nivel socioeconómico de las familias sigue siendo un predictor significativo del éxito o fracaso escolar. La concentración de alumnado vulnerable en determinados centros, la segregación por itinerarios y la falta de recursos específicos para atender la diversidad acentúan estas brechas, limitando la igualdad de oportunidades y la cohesión social.

Un futuro incierto, pero no perdido

La percepción de que el sistema educativo español está "muriendo" es un reflejo de la frustración ante la persistencia de estos problemas. Sin embargo, esta visión, aunque cruda, también puede ser un catalizador para el cambio. La clave reside en un diagnóstico honesto y valiente, seguido de un consenso político y social que permita establecer una hoja de ruta a largo plazo.

Es imperativo priorizar la inversión en educación, no como un gasto, sino como la inversión más rentable para el futuro de un país. Es crucial dignificar la profesión docente, ofreciendo mejores condiciones laborales, formación continua y autonomía pedagógica. Urge adaptar el currículo a las necesidades del siglo XXI, fomentando la creatividad, el pensamiento crítico y las habilidades socioemocionales. Y, por encima de todo, es fundamental construir un sistema más equitativo e inclusivo, donde el origen socioeconómico no determine el destino educativo.

El laberinto de la educación española es complejo, pero no infranqueable. Requiere de la implicación de toda la sociedad: políticos, docentes, familias y alumnos. Solo así se podrá construir un futuro educativo que no solo sobreviva, sino que florezca.

Este artículo de opinión fue redactado con fecha 20 de junio de 2025




Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial - Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad Electricidad/Electrónica

Profesor de Educación Secundaria, especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

 

Bajo la lupa: Reflexiones sobre la FP Dual

¿Qué carajo ocurre con la FP Dual en la Comunidad Valenciana?

La Formación Profesional Dual es el unicornio de la educación española: rara, mítica y capaz de conceder los sueños de empleabilidad. En teoría, claro. En la Comunidad Valenciana, esta modalidad, que integra el aprendizaje en el aula con una experiencia intensiva en la empresa, se ha vendido como la panacea para el desempleo juvenil y la escasez de talento cualificado. Los resultados, sin embargo, nos obligan a preguntarnos con cierta frustración: ¿Qué carajo ocurre realmente con la FP Dual aquí? Porque, a pesar de sus promesas, su implementación se arrastra con la lentitud de un caracol cojo, dejando a miles de estudiantes y a innumerables empresas en un limbo de expectativas frustradas.

La gran promesa incumplida: Un modelo con motor fundido

El modelo de FP Dual es brillante: permite a los estudiantes adquirir no solo conocimientos teóricos, sino también las habilidades prácticas y la cultura empresarial que demanda el mercado. Salen con experiencia real, contactos y, a menudo, un contrato bajo el brazo. Para las empresas, es una cantera de talento adaptado a sus necesidades específicas, una forma de reducir costes de selección y formación, y de inyectar savia nueva en sus equipos.

Pero en la Comunidad Valenciana, la brecha entre la ambición y la realidad es gigantesca. Mientras la nueva Ley de FP a nivel nacional empuja hacia una mayor dualización, la maquinaria valenciana parece tener el motor fundido.

Los tres grandes obstáculos: Burocracia, empresas y percepción social

Si tuviéramos que desglosar el "carajo" que frena la FP Dual valenciana, podríamos señalar tres pilares de problemas:

La burocracia asfixiante: Un laberinto de papeleo para todos

El primer culpable es el papeleo. Para los centros educativos, la gestión de la FP Dual es una tarea titánica. Buscar empresas, formalizar convenios, asegurar la calidad de la formación en el puesto de trabajo, y realizar un seguimiento individualizado de cada alumno implica una carga administrativa brutal. Los institutos, a menudo, no cuentan con el personal dedicado y especializado para esta función. No es solo un orientador o un jefe de estudios el que tiene que sumarse esta tarea; se necesita personal con perfil de "gestor de relaciones empresariales". La lentitud en la aprobación de proyectos, la validación de currículos adaptados y la justificación de fondos, desincentiva a centros y empresas por igual.

La barrera empresarial: Del interés al compromiso real

Las empresas valencianas, en su mayoría pequeñas y medianas (PYMES), son el corazón de nuestra economía. Y ahí reside una de las mayores dificultades. Mientras que las grandes corporaciones pueden tener estructuras y recursos para integrar a los alumnos duales, muchas PYMES:

    • Carecen de recursos internos: No tienen personal dedicado a la tutorización o a la gestión de programas de formación.
    • Desconocen los beneficios: Aún existe falta de información clara sobre las ventajas fiscales, los costes reales de acogida y el retorno de la inversión que supone tener a un alumno dual.
    • Temen la carga administrativa: Perciben los trámites como complejos y lentos, lo que les lleva a desistir.
    • Cultura de la inmediatez: Prefieren perfiles ya formados que puedan incorporarse de inmediato, en lugar de invertir en un proceso formativo a largo plazo.

Necesitamos que las empresas vean a la FP Dual no como una "ayuda" o una carga, sino como una estrategia de captación de talento a medio y largo plazo.

La percepción social: El fantasma de la "segunda opción"

A pesar de las evidencias de empleabilidad, la FP (y más aún la Dual) sigue luchando contra el estigma de ser una opción "de segunda" frente a la universidad. Este prejuicio, arraigado en parte de la sociedad y en las propias familias, hace que muchos jóvenes descarten la FP Dual sin siquiera considerar su enorme potencial. La falta de una orientación académica y profesional robusta y actualizada desde la ESO y Bachillerato es un fallo sistémico. Los estudiantes no llegan a conocer las puertas que abre la FP Dual, ni las impresionantes tasas de inserción laboral que, en muchos ciclos, superan con creces las de muchos grados universitarios.

La consecuencia: Un talento que no se materializa

El resultado de estos "fallos" es dramático:

  • Empresas sin perfiles: Industrias clave en la Comunidad Valenciana (tecnología, industria 4.0, sectores especializados) sufren para encontrar personal cualificado, limitando su crecimiento y competitividad.
  • Jóvenes sin oportunidades: Miles de estudiantes podrían acceder a empleos de calidad y bien remunerados, pero no lo hacen porque la oferta de plazas duales es limitada o porque la vía no se les presenta de forma atractiva y accesible.
  • Un ecosistema desaprovechado: La Comunidad Valenciana tiene un tejido productivo diverso y potente, ideal para la FP Dual. No aprovecharlo es un lujo que no podemos permitirnos.

¿Hacia dónde mirar para desatascar el unicornio?

Para desatascar la FP Dual en la Comunidad Valenciana, se necesita una acción coordinada y decidida de todas las partes:

  • Simplificación administrativa radical: Reducir drásticamente el papeleo y los plazos. Crear ventanillas únicas y personal especializado en la administración y los centros para facilitar la gestión.
  • Incentivos reales para empresas: No solo fiscales, sino también de reconocimiento, apoyo en la tutorización y flexibilidad. Campañas de sensibilización que muestren casos de éxito y el retorno de la inversión.
  • Orientación profesional de primera división: Invertir en orientadores bien formados y con recursos, que puedan desmitificar la FP Dual y mostrar su valor real desde edades tempranas. Crear plataformas que conecten a estudiantes directamente con las ofertas de FP Dual y las empresas.
  • Ampliación de la oferta formativa dual: Adaptar y crear nuevos ciclos de FP Dual que respondan a las demandas más actuales y futuras del mercado laboral valenciano.

 

La FP Dual no es una moda, es una necesidad urgente. Si la Comunidad Valenciana no resuelve los problemas que la lastran, no solo estará fallando a sus estudiantes, sino que también estará hipotecando su propio futuro económico y social. Es hora de dejar de preguntarnos "¿qué carajo ocurre?" y empezar a actuar con la contundencia que la situación exige. La Comunidad Valenciana tiene el potencial; solo falta desatarlo.

 


 Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)

Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.

Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

lunes, 28 de julio de 2025

 Bajo la lupa. El Espejo del Tiempo:

Vamos a intentar comparar la Educación Española de los años 60 con la actualidad

La pregunta resuena con fuerza: ¿Era mejor la educación en la España de los años 60 que la de hoy? ¿Salían los alumnos mejor preparados? ¿Tenían más cultura general? La respuesta, como casi siempre en cuestiones tan complejas, dista de ser un simple sí o no. Requiere una inmersión en el contexto de cada época, sus prioridades y sus limitaciones para ofrecer una comparativa real y una opinión fundamentada.

La Educación en los años 60: Un modelo de orden y rígida transmisión

La España de los años 60 era un país, con una economía en desarrollo y una sociedad que valoraba la disciplina, el orden y los valores tradicionales. El sistema educativo era un reflejo de todo ello:

·    Currículo y contenido: Predominaba un currículo troncal muy definido y rígido. Asignaturas como Lengua Castellana, Matemáticas, Historia de España, Geografía y Ciencias Naturales se impartían con un enfoque enciclopédico. La Formación del Espíritu Nacional (FEN) y la Religión eran asignaturas centrales, inculcando valores patrióticos, morales y religiosos que permeaban todo el sistema. Había poca o ninguna optatividad.

·     Metodología y disciplina: La enseñanza era eminentemente transmisiva y memorística. El profesor era la figura central de autoridad indiscutible, y los alumnos eran receptores pasivos de conocimiento. La disciplina era férrea, el silencio y la obediencia eran virtudes escolares.

·     Recursos y Acceso: Los recursos eran limitados: pizarras, tiza, libros de texto únicos y cuadernos. La tecnología era inexistente. Aunque la escolarización era obligatoria, las tasas de abandono eran altas, especialmente en zonas rurales o en familias con menos recursos, donde la incorporación temprana al trabajo era una necesidad.

La educación actual: Diversidad, competencias y desafíos de la globalización

La España del siglo XXI es una democracia integrada en Europa, con una sociedad globalizada, multicultural y tecnológicamente avanzada. El sistema educativo ha evolucionado para adaptarse a esta nueva realidad:

·        Currículo y contenido: El enfoque actual se centra en el desarrollo de competencias clave: aprender a aprender, sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, conciencia y expresiones culturales, competencias digitales, etc. El currículo es más amplio, diverso y busca la interconexión de saberes. La enseñanza de lenguas extranjeras es fundamental.

Metodología y participación: Se promueven las metodologías activas: trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo, resolución de problemas, aprendizaje basado en retos. El alumno es el protagonista de su propio aprendizaje, y el profesor actúa como facilitador, guía y mentor. Se busca fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la participación.

·       Recursos y tecnología: La tecnología es una herramienta fundamental en el aula: ordenadores, pizarras digitales, tablets, acceso a internet, plataformas educativas. Los recursos didácticos son vastos y variados.

·      Inclusión y diversidad: La educación es inherentemente inclusiva. Se busca atender la diversidad del alumnado, incluyendo a estudiantes con necesidades educativas especiales, diferentes ritmos de aprendizaje y diversas procedencias culturales, aplicando medidas de apoyo y adaptación.

·       Evaluación: Se tiende hacia una evaluación continua y formativa, que no solo mide el resultado final, sino también el proceso de aprendizaje, con el objetivo de detectar dificultades y ofrecer retroalimentación constante.

¿Cuál era mejor? Una perspectiva crítica

Declarar rotundamente qué sistema es "mejor" es verdaderamente una simplificación injusta, ya que cada uno respondía a las necesidades y valores de su tiempo.

·      El sistema de los años 60, con su rigidez y memorización, era eficiente en su propósito de uniformar el conocimiento básico y consolidar una estructura social y moral específica. Para aquellos que lo completaban, ofrecía una base sólida en lectoescritura, cálculo y una historia y geografía nacional. Sin embargo, su principal debilidad residía en la falta de desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y las habilidades sociales. Además, su alta tasa de abandono significaba que una parte significativa de la población salía con una preparación muy limitada.

·     El sistema actual, con su enfoque en las competencias, la tecnología y la inclusión, es más adecuado para las demandas de un mundo complejo, globalizado y en constante cambio. Prepara a los alumnos para ser ciudadanos críticos, adaptables y capaces de colaborar. Sin embargo, no está exento de problemas: la dispersión del currículo puede llevar a una menor profundidad en algunas áreas, la sobreabundancia de información puede dificultar la discriminación de lo relevante, y los retos de disciplina y motivación son mayores en un entorno de estímulos constantes.

¿Alumnos mejor o peor preparados?

La preparación de los alumnos es cualitativamente diferente:

·       En los 60, los alumnos estaban mejor preparados en la memorización de datos y en la ejecución de tareas repetitivas. Si un alumno salía del sistema, dominaba unas bases de lectura, escritura y cálculo muy arraigadas para la época. Sin embargo, estaban peor preparados para la autonomía, la resolución de problemas no estructurados, el trabajo en equipo o el uso de tecnologías que hoy son esenciales. Su preparación era para un mundo más predecible y menos exigente en habilidades blandas.

Hoy, los alumnos están mejor preparados para un mundo global, digital y cambiante. Tienen más herramientas para buscar y procesar información, para colaborar, para adaptarse a nuevos entornos y para pensar críticamente. Sin embargo, algunos críticos señalan que esta amplitud y la menor insistencia en la memorización pura pueden llevar a lagunas en el conocimiento fundamental o en la solidez de ciertas bases instrumentales (ortografía, cálculo mental) en comparación con sus abuelos.

¿Más cultura general antes o ahora?

La "cultura general" es un concepto escurridizo:

·   En los 60, la cultura general era más uniforme y "compartida". Todo el mundo había leído las mismas obras literarias clásicas, conocía los mismos eventos históricos clave y recitaba las mismas poesías. Era una cultura general más homogénea, pero también más limitada y filtrada ideológicamente.

·  Actualmente, la cultura general es mucho más vasta, pero también más fragmentada y personalizada. Los alumnos tienen acceso a una cantidad inmensa de información de todas las culturas y épocas. Pueden especializarse en intereses muy diversos, aprender sobre culturas lejanas o explorar campos científicos de vanguardia. Esto da lugar a una cultura general más rica en diversidad, pero quizás menos uniforme. Puede que no todos conozcan los mismos poemas o autores "clásicos" españoles, pero es probable que sepan más sobre el cambio climático, la inteligencia artificial o la diversidad cultural global. El desafío actual es la gestión de la información y la capacidad de discernir entre fuentes fiables.

Conclusión: La Evolución necesaria

En mi humilde opinión, la cual puede considerarse válida o no por más de un estudioso del tema, el sistema educativo actual, con todos sus problemas y la necesidad imperiosa de mejora, es intrínsecamente "mejor" en su concepción para el siglo XXI. Intenta preparar a los individuos para un mundo de incertidumbre, donde la capacidad de adaptarse, aprender continuamente y pensar críticamente es más valiosa que la mera acumulación de datos.

Los alumnos de los años 60 salían, en promedio, preparados para un mundo y un mercado laboral que ya no existen. Su preparación era sólida para las demandas de su tiempo, pero deficiente para las de hoy. La cultura general de antaño era un canon establecido y cerrado; la de hoy es una biblioteca global abierta, con el reto de saber navegarla.

No podemos ni debemos idealizar el pasado. Si bien el sistema de los 60 tenía la ventaja de la simplicidad y una disciplina incuestionable, carecía de la flexibilidad, la inclusividad y las herramientas necesarias para potenciar al máximo el desarrollo individual en la complejidad actual. El desafío reside en mejorar el sistema actual para asegurar que, además de las competencias modernas, los alumnos mantengan una base sólida de conocimientos fundamentales y una cultura general que les permita comprender el mundo en su totalidad, no solo en fragmentos.

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM en el CEFIRE Territorial de Elche

 

 

miércoles, 16 de julio de 2025

 Bajo la lupa: El sistema educativo Valenciano.

Un análisis profundo de sus desafíos y percepciones de "Decadencia"

La educación es el pilar fundamental de cualquier sociedad, y el sistema educativo valenciano, como muchos otros, se encuentra en un constante escrutinio. Si bien la palabra "decadencia" puede resultar fuerte y polarizadora, es innegable que existen desafíos significativos y persistentes que generan preocupación en diversos sectores de la comunidad educativa y social. Analizar estos puntos de manera profunda nos permitirá comprender mejor la complejidad de la situación y las áreas donde se requiere una intervención más urgente.

El espejo de PISA: Resultados y comparativas

El Informe PISA (Programme for International Student Assessment), realizado por la OCDE, es una de las herramientas más utilizadas para evaluar la calidad de los sistemas educativos a nivel mundial. Los resultados del informe de 2022 para la Comunidad Valenciana ofrecen una panorámica que, si bien no es catastrófica, sí invita a la reflexión:

Matemáticas: La Comunidad Valenciana se sitúa en la media española, lo que indica que, aunque no hay un atraso severo, tampoco hay una destacada excelencia en esta área fundamental para el desarrollo del pensamiento crítico y lógico.

Ciencias: Los resultados en ciencias están por debajo de la media española, lo que sugiere posibles carencias en la enseñanza de disciplinas científicas, la experimentación o la promoción del interés por estas áreas.

Lectura: En contraste, la región se posiciona por encima de la media española en lectura, un dato positivo que resalta la capacidad de comprensión lectora de los estudiantes valencianos.

Pensamiento creativo: En esta nueva categoría, el rendimiento es ligeramente inferior a la media española, lo que podría indicar la necesidad de reforzar metodologías que fomenten la innovación y la originalidad en el aula.

Estar en la media o ligeramente por debajo no es sinónimo de "decadencia absoluta", pero sí que nos indica la existencia de un margen de mejora considerable y la necesidad de políticas educativas que impulsen a la Comunidad Valenciana a destacar y no solo a cumplir con el promedio.

La columna vertebral: Desafíos del profesorado y recursos humanos

La calidad de un sistema educativo reside, en gran medida, en la eficacia y el bienestar de su profesorado. Aquí es donde el sistema valenciano se enfrenta algunos de sus mayores escollos:

Envejecimiento y escasez docente: Un dato alarmante, revelado por un informe de la UNESCO y la Fundación SM es que casi el 50% de los directores de colegios y cerca del 40% del profesorado en la Comunidad Valenciana superan los 50 años. Este envejecimiento, si no se acompaña de una renovación adecuada, puede generar una pérdida de conocimiento acumulado y dificultar la adaptación a nuevas metodologías.

Además, existe una preocupante escasez de docentes en áreas estratégicas como Matemáticas, Tecnología, Ciencias e Informática. Las oposiciones de 2021 dejaron aproximadamente el 39% de las plazas de Matemáticas en Secundaria desiertas, y la bolsa de contratación estaba vacía en diciembre de 2024. Esta situación afecta directamente la calidad de la enseñanza en asignaturas clave para el futuro profesional de los estudiantes.

Estrés y desmotivación del profesorado: Los datos son contundentes: más del 86% del profesorado valenciano experimenta altos niveles de estrés, y un 5% se arrepiente de su elección profesional. Las causas son múltiples y complejas:

ü  Carga de trabajo excesiva: El volumen de tareas administrativas, la preparación de clases, la corrección y la atención a la diversidad del alumnado.

ü  Problemas de disciplina en el aula: La dificultad para gestionar comportamientos disruptivos y mantener un ambiente propicio para el aprendizaje.

ü  Exceso de trabajo administrativo: La burocracia que consume tiempo valioso que podría dedicarse a la labor pedagógica.

ü  Falta de reconocimiento y valoración: La sensación de que su labor no es suficientemente apreciada por la sociedad o las instituciones.

Un profesor estresado y desmotivado difícilmente podrá ofrecer la mejor versión de sí mismo en el aula, impactando directamente en la experiencia educativa de los alumnos.

Infraestructuras y materiales: La base del aprendizaje

La calidad de los espacios educativos y los recursos disponibles es crucial para un aprendizaje efectivo. En la Comunidad Valenciana, la persistencia de las aulas prefabricadas sigue siendo un punto de fricción y una crítica constante por parte de sindicatos y plataformas educativas, especialmente tras eventos climáticos adversos como la DANA. Aunque se han realizado esfuerzos para eliminarlos, su existencia continuada en algunos centros genera una percepción de falta de inversión y planificación a largo plazo, afectando la dignidad y las condiciones de aprendizaje de los estudiantes.

La polémica lingüística: Un foco de tensión

La política lingüística es, sin duda, uno de los temas más candentes y divisivos en el ámbito educativo valenciano. La "Ley de Libertad Educativa", impulsada por el actual gobierno, ha generado una enorme controversia y una fuerte oposición:

Casi eliminación del valenciano: Sindicatos y plataformas en defensa de la enseñanza pública argumentan que la nueva ley podría significar un retroceso significativo en el uso y aprendizaje del valenciano, fundamental para la identidad cultural de la Comunidad.

Caos organizativo: La consulta sobre la lengua base y los cambios en los proyectos lingüísticos de centro han sido señalados como generadores de incertidumbre y dificultades en la planificación y gestión de los centros docentes.

Impacto en la competencia lingüística: Existe la preocupación de que estas políticas puedan resultar en que los estudiantes finalicen la ESO sin un dominio adecuado de ambas lenguas cooficiales, el castellano y el valenciano, lo que limitará sus oportunidades futuras.

Este debate, lejos de ser meramente ideológico, tiene consecuencias tangibles en el día a día de los centros educativos, desviando energías y recursos que podrían dedicarse a la mejora pedagógica.

Factores socioeconómicos: Un telón de fondo complejo

La educación no ocurre en un vacío; está intrínsecamente ligada a la realidad socioeconómica del alumnado y sus familias. En la Comunidad Valenciana, como en otras Comunidades Autónomas, la desigualdad económica se traduce a menudo en desigualdad educativa:

Escasez de recursos financieros: Hogares con ingresos limitados pueden tener dificultades para proporcionar materiales escolares, acceso a actividades extraescolares o apoyo educativo adicional.

Falta de acceso a servicios básicos: Problemas de vivienda, alimentación inadecuada o falta de acceso a servicios de salud pueden impactar directamente en la capacidad de concentración y aprendizaje de los estudiantes.

Dificultades familiares y falta de apoyo emocional: Entornos familiares inestables o la ausencia de un apoyo sólido en el hogar pueden afectar la motivación y el rendimiento académico.

Absentismo escolar: A menudo, el absentismo es un síntoma de problemas socioeconómicos subyacentes, y su persistencia conduce a un retraso académico significativo.

Abordar estos factores externos requiere una política social integral que complemente las políticas educativas, reconociendo que la escuela por sí sola no puede compensar todas las desigualdades sociales.

Abandono temprano y Formación Profesional

Aunque un informe del IVIE de 2018 destacaba el equilibrio del sistema valenciano en comparación con otras Comunidades Autónomas, también señalaba debilidades en el acceso a la educación infantil y, críticamente, en el abandono temprano de los estudios. El abandono escolar temprano, es decir, el porcentaje de jóvenes que no tienen un título de Bachillerato o FP de Grado Medio, es un indicador crucial de la salud de un sistema educativo. Reducir esta tasa es fundamental para garantizar que los jóvenes tengan las cualificaciones necesarias para acceder al mercado laboral y prosperar. La mejora y promoción de la Formación Profesional son clave en este aspecto, ofreciendo alternativas atractivas y de calidad a la vía universitaria.

Conclusión: Una llamada a la acción y al consenso

La percepción de "decadencia" en el sistema educativo valenciano no surge de un único factor, sino de una confluencia de desafíos estructurales, controversias políticas, deficiencias en recursos humanos y materiales, y el impacto de factores socioeconómicos.

Para revertir esta percepción y asegurar un futuro educativo próspero para la Comunidad Valenciana, se requiere un compromiso firme y un consenso amplio entre todos los representantes implicados: administraciones públicas, profesorado, familias, sindicatos y sociedad civil.

Es fundamental:

Invertir en el profesorado: Mejorar sus condiciones laborales, ofrecer formación continua de calidad y reducir la burocracia para que puedan centrarse en su labor pedagógica.

Planificar infraestructuras: Eliminar definitivamente las aulas prefabricadas y construir centros educativos modernos y adecuados a las necesidades actuales.

Establecer un marco lingüístico estable: Superar el debate ideológico y buscar un acuerdo que garantice la competencia en ambas lenguas cooficiales sin generar conflicto en los centros.

Abordar las desigualdades socioeconómicas: Implementar políticas de apoyo integral a las familias y estudiantes en situación de vulnerabilidad.

Fomentar la Formación Profesional: Dotarla de recursos y prestigio para que sea una opción atractiva y de calidad.

El futuro del sistema educativo valenciano dependerá de la capacidad de sus líderes y de la sociedad para afrontar estos desafíos con visión de futuro, diálogo constructivo y una clara prioridad en el bienestar y el aprendizaje de sus estudiantes.


Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad Electricidad/Electrónica

Profesor de Educación Secundaria en la especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemático) en el CEFIRE Territorial de Elche

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