lunes, 28 de julio de 2025

 Bajo la lupa. El Espejo del Tiempo:

Vamos a intentar comparar la Educación Española de los años 60 con la actualidad

La pregunta resuena con fuerza: ¿Era mejor la educación en la España de los años 60 que la de hoy? ¿Salían los alumnos mejor preparados? ¿Tenían más cultura general? La respuesta, como casi siempre en cuestiones tan complejas, dista de ser un simple sí o no. Requiere una inmersión en el contexto de cada época, sus prioridades y sus limitaciones para ofrecer una comparativa real y una opinión fundamentada.

La Educación en los años 60: Un modelo de orden y rígida transmisión

La España de los años 60 era un país, con una economía en desarrollo y una sociedad que valoraba la disciplina, el orden y los valores tradicionales. El sistema educativo era un reflejo de todo ello:

·    Currículo y contenido: Predominaba un currículo troncal muy definido y rígido. Asignaturas como Lengua Castellana, Matemáticas, Historia de España, Geografía y Ciencias Naturales se impartían con un enfoque enciclopédico. La Formación del Espíritu Nacional (FEN) y la Religión eran asignaturas centrales, inculcando valores patrióticos, morales y religiosos que permeaban todo el sistema. Había poca o ninguna optatividad.

·     Metodología y disciplina: La enseñanza era eminentemente transmisiva y memorística. El profesor era la figura central de autoridad indiscutible, y los alumnos eran receptores pasivos de conocimiento. La disciplina era férrea, el silencio y la obediencia eran virtudes escolares.

·     Recursos y Acceso: Los recursos eran limitados: pizarras, tiza, libros de texto únicos y cuadernos. La tecnología era inexistente. Aunque la escolarización era obligatoria, las tasas de abandono eran altas, especialmente en zonas rurales o en familias con menos recursos, donde la incorporación temprana al trabajo era una necesidad.

La educación actual: Diversidad, competencias y desafíos de la globalización

La España del siglo XXI es una democracia integrada en Europa, con una sociedad globalizada, multicultural y tecnológicamente avanzada. El sistema educativo ha evolucionado para adaptarse a esta nueva realidad:

·        Currículo y contenido: El enfoque actual se centra en el desarrollo de competencias clave: aprender a aprender, sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, conciencia y expresiones culturales, competencias digitales, etc. El currículo es más amplio, diverso y busca la interconexión de saberes. La enseñanza de lenguas extranjeras es fundamental.

Metodología y participación: Se promueven las metodologías activas: trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo, resolución de problemas, aprendizaje basado en retos. El alumno es el protagonista de su propio aprendizaje, y el profesor actúa como facilitador, guía y mentor. Se busca fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la participación.

·       Recursos y tecnología: La tecnología es una herramienta fundamental en el aula: ordenadores, pizarras digitales, tablets, acceso a internet, plataformas educativas. Los recursos didácticos son vastos y variados.

·      Inclusión y diversidad: La educación es inherentemente inclusiva. Se busca atender la diversidad del alumnado, incluyendo a estudiantes con necesidades educativas especiales, diferentes ritmos de aprendizaje y diversas procedencias culturales, aplicando medidas de apoyo y adaptación.

·       Evaluación: Se tiende hacia una evaluación continua y formativa, que no solo mide el resultado final, sino también el proceso de aprendizaje, con el objetivo de detectar dificultades y ofrecer retroalimentación constante.

¿Cuál era mejor? Una perspectiva crítica

Declarar rotundamente qué sistema es "mejor" es verdaderamente una simplificación injusta, ya que cada uno respondía a las necesidades y valores de su tiempo.

·      El sistema de los años 60, con su rigidez y memorización, era eficiente en su propósito de uniformar el conocimiento básico y consolidar una estructura social y moral específica. Para aquellos que lo completaban, ofrecía una base sólida en lectoescritura, cálculo y una historia y geografía nacional. Sin embargo, su principal debilidad residía en la falta de desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y las habilidades sociales. Además, su alta tasa de abandono significaba que una parte significativa de la población salía con una preparación muy limitada.

·     El sistema actual, con su enfoque en las competencias, la tecnología y la inclusión, es más adecuado para las demandas de un mundo complejo, globalizado y en constante cambio. Prepara a los alumnos para ser ciudadanos críticos, adaptables y capaces de colaborar. Sin embargo, no está exento de problemas: la dispersión del currículo puede llevar a una menor profundidad en algunas áreas, la sobreabundancia de información puede dificultar la discriminación de lo relevante, y los retos de disciplina y motivación son mayores en un entorno de estímulos constantes.

¿Alumnos mejor o peor preparados?

La preparación de los alumnos es cualitativamente diferente:

·       En los 60, los alumnos estaban mejor preparados en la memorización de datos y en la ejecución de tareas repetitivas. Si un alumno salía del sistema, dominaba unas bases de lectura, escritura y cálculo muy arraigadas para la época. Sin embargo, estaban peor preparados para la autonomía, la resolución de problemas no estructurados, el trabajo en equipo o el uso de tecnologías que hoy son esenciales. Su preparación era para un mundo más predecible y menos exigente en habilidades blandas.

Hoy, los alumnos están mejor preparados para un mundo global, digital y cambiante. Tienen más herramientas para buscar y procesar información, para colaborar, para adaptarse a nuevos entornos y para pensar críticamente. Sin embargo, algunos críticos señalan que esta amplitud y la menor insistencia en la memorización pura pueden llevar a lagunas en el conocimiento fundamental o en la solidez de ciertas bases instrumentales (ortografía, cálculo mental) en comparación con sus abuelos.

¿Más cultura general antes o ahora?

La "cultura general" es un concepto escurridizo:

·   En los 60, la cultura general era más uniforme y "compartida". Todo el mundo había leído las mismas obras literarias clásicas, conocía los mismos eventos históricos clave y recitaba las mismas poesías. Era una cultura general más homogénea, pero también más limitada y filtrada ideológicamente.

·  Actualmente, la cultura general es mucho más vasta, pero también más fragmentada y personalizada. Los alumnos tienen acceso a una cantidad inmensa de información de todas las culturas y épocas. Pueden especializarse en intereses muy diversos, aprender sobre culturas lejanas o explorar campos científicos de vanguardia. Esto da lugar a una cultura general más rica en diversidad, pero quizás menos uniforme. Puede que no todos conozcan los mismos poemas o autores "clásicos" españoles, pero es probable que sepan más sobre el cambio climático, la inteligencia artificial o la diversidad cultural global. El desafío actual es la gestión de la información y la capacidad de discernir entre fuentes fiables.

Conclusión: La Evolución necesaria

En mi humilde opinión, la cual puede considerarse válida o no por más de un estudioso del tema, el sistema educativo actual, con todos sus problemas y la necesidad imperiosa de mejora, es intrínsecamente "mejor" en su concepción para el siglo XXI. Intenta preparar a los individuos para un mundo de incertidumbre, donde la capacidad de adaptarse, aprender continuamente y pensar críticamente es más valiosa que la mera acumulación de datos.

Los alumnos de los años 60 salían, en promedio, preparados para un mundo y un mercado laboral que ya no existen. Su preparación era sólida para las demandas de su tiempo, pero deficiente para las de hoy. La cultura general de antaño era un canon establecido y cerrado; la de hoy es una biblioteca global abierta, con el reto de saber navegarla.

No podemos ni debemos idealizar el pasado. Si bien el sistema de los 60 tenía la ventaja de la simplicidad y una disciplina incuestionable, carecía de la flexibilidad, la inclusividad y las herramientas necesarias para potenciar al máximo el desarrollo individual en la complejidad actual. El desafío reside en mejorar el sistema actual para asegurar que, además de las competencias modernas, los alumnos mantengan una base sólida de conocimientos fundamentales y una cultura general que les permita comprender el mundo en su totalidad, no solo en fragmentos.

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM en el CEFIRE Territorial de Elche

 

 

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