Bajo la lupa. El Espejo del Tiempo:
Vamos a intentar comparar la
Educación Española de los años 60 con la actualidad
La pregunta resuena
con fuerza: ¿Era mejor la educación en la España de los años 60 que la de hoy?
¿Salían los alumnos mejor preparados? ¿Tenían más cultura general? La respuesta, como
casi siempre en cuestiones tan complejas, dista de ser un simple sí o no.
Requiere una inmersión en el contexto de cada época, sus prioridades y sus
limitaciones para ofrecer una comparativa real y una opinión fundamentada.
La Educación en los años 60: Un modelo de orden y rígida transmisión
La España de los años 60 era un país,
con una economía en desarrollo y una sociedad que valoraba la disciplina, el
orden y los valores tradicionales. El sistema educativo era un reflejo de todo
ello:
· Currículo y contenido: Predominaba un
currículo troncal muy definido y rígido. Asignaturas como Lengua Castellana,
Matemáticas, Historia de España, Geografía y Ciencias Naturales se impartían
con un enfoque enciclopédico. La Formación del Espíritu Nacional
(FEN) y la Religión eran asignaturas
centrales, inculcando valores patrióticos, morales y religiosos que permeaban
todo el sistema. Había poca o ninguna optatividad.
· Metodología y disciplina: La enseñanza era
eminentemente transmisiva y memorística. El profesor era la figura
central de autoridad indiscutible, y los alumnos eran receptores pasivos de
conocimiento. La disciplina era férrea, el silencio y la obediencia eran
virtudes escolares.
· Recursos y Acceso: Los recursos eran limitados: pizarras,
tiza, libros de texto únicos y cuadernos. La tecnología era inexistente. Aunque
la escolarización era obligatoria, las tasas de abandono eran altas,
especialmente en zonas rurales o en familias con menos recursos, donde la
incorporación temprana al trabajo era una necesidad.
La educación actual:
Diversidad, competencias y desafíos de la globalización
La España del siglo XXI es una
democracia integrada en Europa, con una sociedad globalizada, multicultural y
tecnológicamente avanzada. El sistema educativo ha evolucionado para adaptarse
a esta nueva realidad:
· Currículo y contenido: El enfoque actual se
centra en el desarrollo de competencias clave:
aprender a aprender, sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, conciencia y
expresiones culturales, competencias digitales, etc. El currículo es más
amplio, diverso y busca la interconexión de saberes. La enseñanza de lenguas
extranjeras es fundamental.
Metodología y participación: Se promueven las metodologías activas: trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo, resolución de problemas, aprendizaje basado en retos. El alumno es el protagonista de su propio aprendizaje, y el profesor actúa como facilitador, guía y mentor. Se busca fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la participación.
· Recursos y tecnología: La tecnología es una
herramienta fundamental en el aula: ordenadores, pizarras digitales, tablets,
acceso a internet, plataformas educativas. Los recursos didácticos son vastos y
variados.
· Inclusión y diversidad: La educación es
inherentemente inclusiva. Se busca atender la
diversidad del alumnado, incluyendo a estudiantes con necesidades educativas
especiales, diferentes ritmos de aprendizaje y diversas procedencias
culturales, aplicando medidas de apoyo y adaptación.
· Evaluación: Se tiende hacia una evaluación continua y formativa, que no solo mide el
resultado final, sino también el proceso de aprendizaje, con el objetivo de
detectar dificultades y ofrecer retroalimentación constante.
¿Cuál era mejor? Una perspectiva crítica
Declarar rotundamente qué sistema es
"mejor" es verdaderamente una simplificación injusta, ya que cada uno
respondía a las necesidades y valores de su tiempo.
· El sistema de los años 60, con su rigidez y memorización, era eficiente en su propósito de uniformar el conocimiento básico y
consolidar una estructura social y moral específica. Para aquellos
que lo completaban, ofrecía una base sólida en lectoescritura, cálculo y una
historia y geografía nacional. Sin embargo, su principal debilidad residía en
la falta de desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y las
habilidades sociales. Además, su alta tasa de abandono significaba
que una parte significativa de la población salía con una preparación muy
limitada.
· El sistema actual, con su enfoque en las competencias, la tecnología y la
inclusión, es más adecuado para las demandas de un mundo complejo, globalizado y
en constante cambio. Prepara a los alumnos para ser ciudadanos
críticos, adaptables y capaces de colaborar. Sin embargo, no está exento de
problemas: la dispersión del currículo puede llevar a una menor
profundidad en algunas áreas, la sobreabundancia de información
puede dificultar la discriminación de lo relevante, y los retos de disciplina y motivación son mayores en un entorno
de estímulos constantes.
¿Alumnos mejor o peor preparados?
La preparación de los alumnos es
cualitativamente diferente:
· En los 60, los alumnos estaban mejor preparados en la
memorización de datos y en la ejecución de tareas repetitivas. Si un alumno salía
del sistema, dominaba unas bases de lectura, escritura y cálculo muy arraigadas
para la época. Sin embargo, estaban peor preparados para la
autonomía, la resolución de problemas no estructurados, el trabajo en equipo o
el uso de tecnologías que hoy son esenciales. Su preparación era
para un mundo más predecible y menos exigente en habilidades blandas.
Hoy, los alumnos están mejor preparados para un mundo global, digital y cambiante. Tienen más herramientas para buscar y procesar información, para colaborar, para adaptarse a nuevos entornos y para pensar críticamente. Sin embargo, algunos críticos señalan que esta amplitud y la menor insistencia en la memorización pura pueden llevar a lagunas en el conocimiento fundamental o en la solidez de ciertas bases instrumentales (ortografía, cálculo mental) en comparación con sus abuelos.
¿Más cultura general antes o ahora?
La "cultura general" es un
concepto escurridizo:
· En los 60, la cultura general era más uniforme y
"compartida". Todo el mundo había leído las mismas obras literarias
clásicas, conocía los mismos eventos históricos clave y recitaba las mismas
poesías. Era una cultura general más homogénea, pero también más
limitada y filtrada ideológicamente.
· Actualmente, la cultura general es mucho más vasta,
pero también más fragmentada y personalizada. Los alumnos tienen acceso a una
cantidad inmensa de información de todas las culturas y épocas. Pueden
especializarse en intereses muy diversos, aprender sobre culturas lejanas o
explorar campos científicos de vanguardia. Esto da lugar a una cultura general más rica en diversidad, pero quizás menos uniforme.
Puede que no todos conozcan los mismos poemas o autores "clásicos"
españoles, pero es probable que sepan más sobre el cambio climático, la
inteligencia artificial o la diversidad cultural global. El desafío actual es
la gestión de la información y la capacidad de discernir entre
fuentes fiables.
Conclusión: La
Evolución necesaria
En mi humilde opinión, la cual puede
considerarse válida o no por más de un estudioso del tema, el sistema educativo actual, con todos sus problemas y la
necesidad imperiosa de mejora, es intrínsecamente "mejor" en su
concepción para el siglo XXI. Intenta preparar a los individuos para
un mundo de incertidumbre, donde la capacidad de adaptarse, aprender
continuamente y pensar críticamente es más valiosa que la mera acumulación de
datos.
Los alumnos de los años 60 salían, en promedio, preparados para un mundo y un mercado laboral que ya no existen. Su preparación era sólida para las demandas de su tiempo, pero deficiente para las de hoy. La cultura general de antaño era un canon establecido y cerrado; la de hoy es una biblioteca global abierta, con el reto de saber navegarla.
No podemos ni debemos idealizar el pasado. Si bien el sistema de los 60 tenía la ventaja de la simplicidad y una disciplina incuestionable, carecía de la flexibilidad, la inclusividad y las herramientas necesarias para potenciar al máximo el desarrollo individual en la complejidad actual. El desafío reside en mejorar el sistema actual para asegurar que, además de las competencias modernas, los alumnos mantengan una base sólida de conocimientos fundamentales y una cultura general que les permita comprender el mundo en su totalidad, no solo en fragmentos.
Juan Manuel Sánchez Eugenio
Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico
Industrial
Profesor de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos
Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de
Elche–Universidad Miguel Hernández
Asesor del ámbito CTEM en el CEFIRE Territorial de Elche
No hay comentarios:
Publicar un comentario