Bajo la lupa: Reflexiones
sobre la FP Dual
¿Qué carajo ocurre con la FP
Dual en la Comunidad Valenciana?
La Formación Profesional Dual es
el unicornio de la educación española: rara, mítica y capaz de conceder los
sueños de empleabilidad. En teoría, claro. En la Comunidad Valenciana, esta
modalidad, que integra el aprendizaje en el aula con una experiencia intensiva
en la empresa, se ha vendido como la panacea para el desempleo juvenil y la
escasez de talento cualificado. Los resultados, sin embargo, nos obligan a
preguntarnos con cierta frustración: ¿Qué carajo ocurre realmente con la FP
Dual aquí? Porque, a pesar de sus promesas, su implementación se arrastra
con la lentitud de un caracol cojo, dejando a miles de estudiantes y a
innumerables empresas en un limbo de expectativas frustradas.
La gran promesa incumplida: Un modelo con motor fundido
El modelo de FP Dual es
brillante: permite a los estudiantes adquirir no solo conocimientos teóricos,
sino también las habilidades prácticas y la cultura empresarial que demanda el
mercado. Salen con experiencia real, contactos y, a menudo, un contrato bajo el
brazo. Para las empresas, es una cantera de talento adaptado a sus necesidades
específicas, una forma de reducir costes de selección y formación, y de
inyectar savia nueva en sus equipos.
Pero en la Comunidad Valenciana,
la brecha entre la ambición y la realidad es gigantesca. Mientras la nueva Ley
de FP a nivel nacional empuja hacia una mayor dualización, la maquinaria
valenciana parece tener el motor fundido.
Los tres grandes obstáculos:
Burocracia, empresas y percepción social
Si tuviéramos que desglosar el "carajo" que frena la FP Dual valenciana, podríamos señalar tres pilares de problemas:
La burocracia asfixiante: Un laberinto de papeleo para todos
El primer culpable es el papeleo.
Para los centros educativos, la gestión de la FP Dual es una tarea titánica.
Buscar empresas, formalizar convenios, asegurar la calidad de la formación en
el puesto de trabajo, y realizar un seguimiento individualizado de cada alumno
implica una carga administrativa brutal. Los institutos, a menudo, no cuentan
con el personal dedicado y especializado para esta función. No es solo un
orientador o un jefe de estudios el que tiene que sumarse esta tarea; se
necesita personal con perfil de "gestor de relaciones empresariales".
La lentitud en la aprobación de proyectos, la validación de currículos
adaptados y la justificación de fondos, desincentiva a centros y empresas por
igual.
La barrera empresarial: Del interés al compromiso real
Las empresas valencianas, en su
mayoría pequeñas y medianas (PYMES), son el corazón de nuestra economía. Y ahí
reside una de las mayores dificultades. Mientras que las grandes corporaciones
pueden tener estructuras y recursos para integrar a los alumnos duales, muchas
PYMES:
- Carecen de recursos internos: No tienen
personal dedicado a la tutorización o a la gestión de programas de
formación.
- Desconocen los beneficios: Aún existe falta
de información clara sobre las ventajas fiscales, los costes reales de
acogida y el retorno de la inversión que supone tener a un alumno dual.
- Temen la carga administrativa: Perciben los
trámites como complejos y lentos, lo que les lleva a desistir.
- Cultura de la inmediatez: Prefieren
perfiles ya formados que puedan incorporarse de inmediato, en lugar de
invertir en un proceso formativo a largo plazo.
Necesitamos que las empresas vean a la FP Dual no como una "ayuda" o una carga, sino como una estrategia de captación de talento a medio y largo plazo.
La percepción social: El fantasma de la "segunda opción"
A pesar de las evidencias de
empleabilidad, la FP (y más aún la Dual) sigue luchando contra el estigma de
ser una opción "de segunda" frente a la universidad. Este prejuicio,
arraigado en parte de la sociedad y en las propias familias, hace que muchos
jóvenes descarten la FP Dual sin siquiera considerar su enorme potencial. La
falta de una orientación académica y profesional robusta y actualizada desde la
ESO y Bachillerato es un fallo sistémico. Los estudiantes no llegan a conocer
las puertas que abre la FP Dual, ni las impresionantes tasas de inserción
laboral que, en muchos ciclos, superan con creces las de muchos grados
universitarios.
La consecuencia: Un talento
que no se materializa
El resultado de estos
"fallos" es dramático:
- Empresas sin perfiles: Industrias clave en
la Comunidad Valenciana (tecnología, industria 4.0, sectores
especializados) sufren para encontrar personal cualificado, limitando su
crecimiento y competitividad.
- Jóvenes sin oportunidades: Miles de
estudiantes podrían acceder a empleos de calidad y bien remunerados, pero
no lo hacen porque la oferta de plazas duales es limitada o porque la vía
no se les presenta de forma atractiva y accesible.
- Un ecosistema desaprovechado: La Comunidad
Valenciana tiene un tejido productivo diverso y potente, ideal para la FP
Dual. No aprovecharlo es un lujo que no podemos permitirnos.
¿Hacia dónde mirar para desatascar el unicornio?
Para desatascar la FP Dual en la
Comunidad Valenciana, se necesita una acción coordinada y decidida de todas las
partes:
- Simplificación administrativa radical:
Reducir drásticamente el papeleo y los plazos. Crear ventanillas únicas y
personal especializado en la administración y los centros para facilitar
la gestión.
- Incentivos reales para empresas: No solo
fiscales, sino también de reconocimiento, apoyo en la tutorización y
flexibilidad. Campañas de sensibilización que muestren casos de éxito y el
retorno de la inversión.
- Orientación profesional de primera división:
Invertir en orientadores bien formados y con recursos, que puedan
desmitificar la FP Dual y mostrar su valor real desde edades tempranas.
Crear plataformas que conecten a estudiantes directamente con las ofertas
de FP Dual y las empresas.
- Ampliación de la oferta formativa dual:
Adaptar y crear nuevos ciclos de FP Dual que respondan a las demandas más
actuales y futuras del mercado laboral valenciano.
La FP Dual no es una moda, es
una necesidad urgente. Si la Comunidad Valenciana no resuelve los problemas que
la lastran, no solo estará fallando a sus estudiantes, sino que también estará
hipotecando su propio futuro económico y social. Es hora de dejar de
preguntarnos "¿qué carajo ocurre?" y empezar a actuar con la
contundencia que la situación exige. La Comunidad Valenciana tiene el
potencial; solo falta desatarlo.
Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales –
Ingeniero Técnico Industrial
Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación
(Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)
Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería
del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica
Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.
Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico,
Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche
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