jueves, 31 de julio de 2025

 

Bajo la lupa: Reflexiones sobre la FP Dual

¿Qué carajo ocurre con la FP Dual en la Comunidad Valenciana?

La Formación Profesional Dual es el unicornio de la educación española: rara, mítica y capaz de conceder los sueños de empleabilidad. En teoría, claro. En la Comunidad Valenciana, esta modalidad, que integra el aprendizaje en el aula con una experiencia intensiva en la empresa, se ha vendido como la panacea para el desempleo juvenil y la escasez de talento cualificado. Los resultados, sin embargo, nos obligan a preguntarnos con cierta frustración: ¿Qué carajo ocurre realmente con la FP Dual aquí? Porque, a pesar de sus promesas, su implementación se arrastra con la lentitud de un caracol cojo, dejando a miles de estudiantes y a innumerables empresas en un limbo de expectativas frustradas.

La gran promesa incumplida: Un modelo con motor fundido

El modelo de FP Dual es brillante: permite a los estudiantes adquirir no solo conocimientos teóricos, sino también las habilidades prácticas y la cultura empresarial que demanda el mercado. Salen con experiencia real, contactos y, a menudo, un contrato bajo el brazo. Para las empresas, es una cantera de talento adaptado a sus necesidades específicas, una forma de reducir costes de selección y formación, y de inyectar savia nueva en sus equipos.

Pero en la Comunidad Valenciana, la brecha entre la ambición y la realidad es gigantesca. Mientras la nueva Ley de FP a nivel nacional empuja hacia una mayor dualización, la maquinaria valenciana parece tener el motor fundido.

Los tres grandes obstáculos: Burocracia, empresas y percepción social

Si tuviéramos que desglosar el "carajo" que frena la FP Dual valenciana, podríamos señalar tres pilares de problemas:

La burocracia asfixiante: Un laberinto de papeleo para todos

El primer culpable es el papeleo. Para los centros educativos, la gestión de la FP Dual es una tarea titánica. Buscar empresas, formalizar convenios, asegurar la calidad de la formación en el puesto de trabajo, y realizar un seguimiento individualizado de cada alumno implica una carga administrativa brutal. Los institutos, a menudo, no cuentan con el personal dedicado y especializado para esta función. No es solo un orientador o un jefe de estudios el que tiene que sumarse esta tarea; se necesita personal con perfil de "gestor de relaciones empresariales". La lentitud en la aprobación de proyectos, la validación de currículos adaptados y la justificación de fondos, desincentiva a centros y empresas por igual.

La barrera empresarial: Del interés al compromiso real

Las empresas valencianas, en su mayoría pequeñas y medianas (PYMES), son el corazón de nuestra economía. Y ahí reside una de las mayores dificultades. Mientras que las grandes corporaciones pueden tener estructuras y recursos para integrar a los alumnos duales, muchas PYMES:

    • Carecen de recursos internos: No tienen personal dedicado a la tutorización o a la gestión de programas de formación.
    • Desconocen los beneficios: Aún existe falta de información clara sobre las ventajas fiscales, los costes reales de acogida y el retorno de la inversión que supone tener a un alumno dual.
    • Temen la carga administrativa: Perciben los trámites como complejos y lentos, lo que les lleva a desistir.
    • Cultura de la inmediatez: Prefieren perfiles ya formados que puedan incorporarse de inmediato, en lugar de invertir en un proceso formativo a largo plazo.

Necesitamos que las empresas vean a la FP Dual no como una "ayuda" o una carga, sino como una estrategia de captación de talento a medio y largo plazo.

La percepción social: El fantasma de la "segunda opción"

A pesar de las evidencias de empleabilidad, la FP (y más aún la Dual) sigue luchando contra el estigma de ser una opción "de segunda" frente a la universidad. Este prejuicio, arraigado en parte de la sociedad y en las propias familias, hace que muchos jóvenes descarten la FP Dual sin siquiera considerar su enorme potencial. La falta de una orientación académica y profesional robusta y actualizada desde la ESO y Bachillerato es un fallo sistémico. Los estudiantes no llegan a conocer las puertas que abre la FP Dual, ni las impresionantes tasas de inserción laboral que, en muchos ciclos, superan con creces las de muchos grados universitarios.

La consecuencia: Un talento que no se materializa

El resultado de estos "fallos" es dramático:

  • Empresas sin perfiles: Industrias clave en la Comunidad Valenciana (tecnología, industria 4.0, sectores especializados) sufren para encontrar personal cualificado, limitando su crecimiento y competitividad.
  • Jóvenes sin oportunidades: Miles de estudiantes podrían acceder a empleos de calidad y bien remunerados, pero no lo hacen porque la oferta de plazas duales es limitada o porque la vía no se les presenta de forma atractiva y accesible.
  • Un ecosistema desaprovechado: La Comunidad Valenciana tiene un tejido productivo diverso y potente, ideal para la FP Dual. No aprovecharlo es un lujo que no podemos permitirnos.

¿Hacia dónde mirar para desatascar el unicornio?

Para desatascar la FP Dual en la Comunidad Valenciana, se necesita una acción coordinada y decidida de todas las partes:

  • Simplificación administrativa radical: Reducir drásticamente el papeleo y los plazos. Crear ventanillas únicas y personal especializado en la administración y los centros para facilitar la gestión.
  • Incentivos reales para empresas: No solo fiscales, sino también de reconocimiento, apoyo en la tutorización y flexibilidad. Campañas de sensibilización que muestren casos de éxito y el retorno de la inversión.
  • Orientación profesional de primera división: Invertir en orientadores bien formados y con recursos, que puedan desmitificar la FP Dual y mostrar su valor real desde edades tempranas. Crear plataformas que conecten a estudiantes directamente con las ofertas de FP Dual y las empresas.
  • Ampliación de la oferta formativa dual: Adaptar y crear nuevos ciclos de FP Dual que respondan a las demandas más actuales y futuras del mercado laboral valenciano.

 

La FP Dual no es una moda, es una necesidad urgente. Si la Comunidad Valenciana no resuelve los problemas que la lastran, no solo estará fallando a sus estudiantes, sino que también estará hipotecando su propio futuro económico y social. Es hora de dejar de preguntarnos "¿qué carajo ocurre?" y empezar a actuar con la contundencia que la situación exige. La Comunidad Valenciana tiene el potencial; solo falta desatarlo.

 


 Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)

Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.

Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

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