viernes, 29 de agosto de 2025

 Bajo la lupa: Necesidad de volver a las ciencias fundamentales en la FP Valenciana

Ciencias Fundamentales: El Eje de la Innovación en la Formación Profesional Valenciana

La Formación Profesional (FP) en la Comunidad Valenciana se enfrenta a un dilema crítico: ¿debe centrarse en la capacitación práctica inmediata o debe invertir en la capacidad de adaptación e innovación a largo plazo? La tendencia a eliminar asignaturas teóricas como matemáticas, física y química de los currículos de FP, en favor de una supuesta mayor "practicidad", es una decisión que, si bien puede parecer eficiente a corto plazo, hipoteca el futuro de nuestros profesionales y la competitividad de nuestra industria. Este artículo argumenta, desde un punto de vista riguroso y fundamentado en datos, que la reincorporación de estas disciplinas es una inversión estratégica y no negociable.

La falacia de la especialización sin cimientos: Un análisis crítico

La idea de que la FP debe ser "práctica" en detrimento de la teoría ignora la naturaleza misma de la evolución tecnológica. Los procesos y las herramientas cambian, pero los principios científicos que los rigen son constantes. Un técnico que ha memorizado un manual de operaciones se vuelve obsoleto con el primer cambio tecnológico; un técnico que comprende los fundamentos científicos puede adaptarse, innovar y liderar.

Matemáticas: El Pensamiento lógico como habilidad blanda y dura.

Las matemáticas son el lenguaje universal de la ingeniería y la tecnología. Su valor no se limita a la resolución de ecuaciones, sino que reside en el desarrollo del pensamiento abstracto, la lógica deductiva y la capacidad analítica. Según el informe de la Comisión Europea "Matemáticas en la Educación Europea" (2012), los países con mejores resultados en el test PISA en matemáticas tienen una industria más competitiva. En la FP valenciana, esto se aplica directamente a:

Ciclos de informática y telecomunicaciones: La lógica booleana, el álgebra lineal y la estadística son esenciales para el desarrollo de algoritmos, la criptografía y el análisis de grandes volúmenes de datos (Big Data). Según un estudio de la Fundación COTEC (2020), el 70% de las empresas españolas considera que la falta de habilidades digitales avanzadas, ligadas a las matemáticas, es una barrera para la innovación.

Ciclos de fabricación y diseño mecánico: La trigonometría y la geometría analítica son cruciales para el diseño asistido por ordenador (CAD) y la programación de máquinas de control numérico (CNC). La Asociación Española de Fabricantes de Máquinas-Herramienta (AFM) subraya que una sólida base matemática reduce los errores de diseño y optimiza los tiempos de producción hasta en un 25%.

Física: La Ciencia de la Ingeniería Aplicada.

La física es la disciplina que explica cómo funcionan los sistemas materiales, desde el circuito más simple hasta la máquina más compleja. La falta de este conocimiento condena a un profesional a la mera ejecución de tareas, sin capacidad para el diagnóstico profundo o la mejora de procesos.

Ciclos de energías renovables: La termodinámica y la física de fluidos son fundamentales para el diseño y mantenimiento de instalaciones solares, eólicas o geotérmicas. Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) (2021) estima que una mejora en la eficiencia energética del 10% en edificios e industrias, lograda a través de una mejor comprensión de la física aplicada, podría reducir las emisiones de CO2 en 50 millones de toneladas al año en Europa.

Ciclos de automoción: La mecánica clásica (estática, cinemática y dinámica) y la electrodinámica son la base de los motores de combustión y eléctricos. Un estudio del Observatorio de la Movilidad Sostenible (2022) destaca que la transición hacia el vehículo eléctrico demanda un nuevo perfil de profesional que domine la física de los semiconductores, las baterías y los sistemas de carga. Sin este conocimiento, la adaptación del sector en la Comunidad Valenciana se verá gravemente comprometida. El que suscribe no es un fiel defensor de los vehículos eléctricos sino todo lo contrario, los considera un timo vendido por esta izquierda radical que nos gobierna. (esto será desarrollado en otro de los artículos a publicar en breve)

Química: La Ciencia de los Materiales y la Sostenibilidad.

La química es la fuente de la innovación en materiales, sostenibilidad y eficiencia de procesos. En una economía circular, su importancia es creciente.

Ciclos de fabricación y materiales: La química de polímeros, metales y cerámicas es esencial para entender las propiedades de los materiales, su resistencia, durabilidad y reciclaje. Un informe de la Agencia de Residuos y Materiales de Cataluña (2.023) destaca que el 65% de las innovaciones en la industria del plástico están ligadas a un profundo conocimiento de la química de los materiales, lo que permite la producción de plásticos biodegradables o con mayor resistencia al estrés.

Ciclos agroalimentarios: La bioquímica y la química orgánica son cruciales para la seguridad alimentaria, la conservación y el desarrollo de nuevos productos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) insiste en que los profesionales del sector deben entender las reacciones químicas que influyen en la calidad y seguridad de los alimentos.

Conclusión: Una Inversión en estabilidad y liderazgo.

La decisión de reintegrar las matemáticas, la física y la química en el currículo de la FP de la Comunidad Valenciana no es un capricho académico. Es una medida estratégica para garantizar la estabilidad y el liderazgo de nuestra fuerza laboral y nuestra industria. Al dotar a los profesionales de estas herramientas conceptuales, les permitimos:

Elevar su empleabilidad: Las empresas buscan profesionales capaces de resolver problemas complejos, no solo de ejecutar tareas. Un estudio del Foro Económico Mundial (2023) señala que el 80% de los empleos del futuro requerirán un conocimiento avanzado en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Impulsar la innovación endógena: La verdadera innovación surge del pensamiento crítico y del conocimiento profundo de los principios.

Contribuir al desarrollo sostenible: La comprensión de la física y la química es fundamental para la optimización de recursos y la creación de tecnologías más limpias.

La FP de calidad debe ser un equilibrio entre la teoría y la práctica. Es hora de que la Comunidad Valenciana apueste por un modelo que no solo capacita, sino que también educa y empodera, forjando profesionales que no solo se adapten al futuro, sino que lo construyan.





Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad electricidad/electrónica

Profesor de Educación Secundaria, especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

  

lunes, 25 de agosto de 2025

 Bajo la lupa: Incendios forestales agosto del 2025

El verano de las cenizas: Un análisis exhaustivo de la catástrofe generada por los incendios forestales en España 2025, sus causas estructurales y el camino hacia un territorio más estable.

Resumen

El verano de 2025 ha marcado un punto de inflexión en la historia reciente de España en lo que respecta a los incendios forestales. Las cifras de devastación lo sitúan como uno de los años más trágicos y destructivos del siglo, con una superficie calcinada que superó con creces la media de las últimas décadas. Esta emergencia civil y ambiental ha puesto de manifiesto la insuficiencia de un modelo de gestión basado casi exclusivamente en la extinción y ha revelado la urgencia de abordar las causas estructurales del problema. La catástrofe de este año no es un evento aislado, sino la consecuencia de la convergencia de una mal llamada crisis climática acelerada, que exacerba las condiciones para la propagación del fuego, y el profundo abandono del medio rural, que ha transformado el paisaje en un vasto y continuo "polvorín". En respuesta a esta nueva realidad, la comunidad de expertos y las organizaciones medioambientales han propuesto un cambio de paradigma: la única solución viable y sostenible a largo plazo es una inversión masiva y estratégica en prevención y en la gestión integral del territorio. Esto implica una redefinición de las políticas públicas, una reforma fiscal y la promoción de la corresponsabilidad ciudadana, con el objetivo de construir un paisaje más estable y menos vulnerable a los eventos extremos que, según todas las previsiones, serán cada vez más frecuentes.

La Geografía del fuego: balance y consecuencias del verano 2025

Las cifras de la devastación: superficie, focos y víctimas

El verano de 2025 está dejando una huella imborrable de destrucción en el paisaje español. Los datos provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) indican que el fuego ha arrasado más de 343000 hectáreas (ha) en lo que va de año, una cifra que otras fuentes elevan a 348000 ha. Esta devastación ha convertido a 2025 en el peor año del siglo en superficie quemada y el más grave en tres décadas. La mayor parte de la superficie quemada se concentró en este mes de agosto, un periodo que por sí solo acumuló más de 300.000 ha calcinadas en el país y un total de 20 grandes incendios forestales (GIF).

La geografía del fuego se ha centrado principalmente en el "tercio occidental" de la península, con una especial y dramática incidencia en las comunidades de Galicia, Castilla y León, y Extremadura. Entre los fuegos más virulentos se encuentran el de Uña de Quintana en Zamora y el de Chandrexa de Queixa en Ourense, que figuran entre los mayores incendios del siglo. En Extremadura, el fuego de Jarilla se ha convertido en un símbolo de la crisis al consumir más de 11000 ha. El impacto humano y social ha sido igualmente devastador. El balance provisional de víctimas asciende a cuatro personas en España y un total de siete en la península ibérica, entre bomberos, voluntarios y civiles. Miles de personas han tenido que ser evacuadas o confinadas, y los daños directos se han extendido a viviendas, explotaciones agrícolas y otras infraestructuras rurales y periurbanas.

A continuación, se presenta un balance provisional de la catástrofe para ofrecer una visión consolidada y cuantitativa de su magnitud:

Concepto

Cifra (provisional)

Principales Zonas Afectadas

Hectáreas totales quemadas

> 343000 ha

Galicia, Castilla y León, Extremadura

Grandes incendios forestales (GIF)

20 (concentrados en agosto)

Zamora, Ourense, Cáceres

Víctimas mortales

4 (en España)

Diversas zonas, incluyendo bomberos y civiles

Personas evacuadas

Miles

Múltiples municipios en zonas de riesgo

Fuentes: EFFIS, MITECO, Eltiempo.es, Infobae, AFP, WWF.

El verano de 2025 en perspectiva histórica

El dramático repunte de la superficie quemada en 2025 debe ser contextualizado para comprender la verdadera naturaleza del problema. Si bien las cifras son alarmantes, es importante destacar que el récord histórico de 484000 ha quemadas, establecido en 1985, aún no ha sido superado. Sin embargo, el análisis de las tendencias a largo plazo revela un cambio de paradigma fundamental. Aunque la superficie total incendiada en el Mediterráneo ha disminuido desde 1985, y la cantidad de incendios se redujo entre 2000 y 2009, el verano de 2025 demuestra que esta mejora estadística esconde una realidad mucho más peligrosa.

La clave no reside en la cantidad total de fuegos, sino en la intensidad y el comportamiento de los más destructivos. El problema actual no es una regresión a las dinámicas del siglo pasado, sino una evolución del fenómeno. Los expertos describen los incendios de este verano como "fuegos de sexta generación," caracterizados por su comportamiento "explosivo”, su capacidad para crear sus propias condiciones atmosféricas y su resistencia a los métodos de extinción convencionales. A diferencia de los incendios tradicionales, estos superincendios son eventos de baja frecuencia, pero de una intensidad y un alcance sin precedentes. Un solo incendio puede consumir en pocos días lo que antes tardaba años en arder, anulando cualquier estadística de mejora acumulada y demostrando que las estrategias de contención tradicionales ya no son viables.

La siguiente tabla ilustra el "despunte" de 2025 y lo sitúa en el contexto de la última década, evidenciando el cambio de tendencia:

Año

Superficie Quemada (ha)

2006-2024 (Media)

~100000 ha

2025

> 343000 ha

Fuentes: MITECO, EFFIS, El Salto Diario.

Consecuencias socioeconómicas y ecológicas

Las secuelas del verano de 2025 han trascendido la mera emergencia civil. El impacto económico y social de los incendios plantea un desafío sistémico para el sector asegurador y para la estabilidad del país en su conjunto. Los daños directos en viviendas, explotaciones agrícolas y ganaderas, y las interrupciones en el turismo y el transporte han puesto en el punto de mira el riesgo de los "incendios de interfaz urbano forestal," que amenazan directamente las zonas habitadas.

La magnitud de las pérdidas ha obligado a la industria aseguradora a reevaluar sus modelos de riesgo. Los incendios ya no son vistos como eventos puntuales, sino como un riesgo estructural que exige un replanteamiento de las coberturas. La innovación en productos como los "seguros paramétricos," que se activan automáticamente al alcanzarse ciertos parámetros climáticos, refleja esta nueva perspectiva. Este cambio en la percepción, del sector privado a la hora de gestionar el riesgo, subraya que la solución a los incendios no puede ser solo una responsabilidad pública. Requiere una colaboración público-privada que integre la prevención en la gestión de riesgos y fomente la corresponsabilidad de todos los actores. El coste económico de los incendios no se limita a las pérdidas materiales, sino que también erosiona la confianza y la seguridad de quienes viven en zonas vulnerables, lo que refuerza la necesidad de una inversión estratégica y coordinada en prevención.

Un polvorín estructural: Análisis de las causas subyacentes

El factor climático: El cambio del ciclo del agua y los "incendios de sexta generación"

Los expertos señalan que el cambio climático ya no es una teoría, sino una "evidencia ardiente". Su rol en la amplificación de la frecuencia, intensidad y destrucción de los incendios de este verano es incuestionable. Esta dinámica se debe a un ciclo hidrológico cada vez más extremo. En el caso de 2025, una primavera inusualmente lluviosa generó una explosión de vegetación que, con la llegada del calor extremo del verano, se transformó en una inmensa masa de biomasa seca, actuando como el combustible ideal para la propagación del fuego. Las olas de calor recurrentes y la sequía prolongada convirtieron el campo en un "polvorín" listo para arder.

El resultado son los temidos "incendios de sexta generación," que han superado la capacidad de respuesta de los medios de extinción. Estos fuegos exhiben un comportamiento impredecible y desbordante, con frentes que superan los 100 kilómetros, capaces de generar su propio clima y de continuar activos incluso de noche. La región mediterránea se ha revelado como una de las zonas más vulnerables del planeta a esta nueva amenaza. El aumento de las temperaturas acelera la evaporación y reseca la vegetación, mientras que las olas de calor más largas y frecuentes aumentan la ventana de riesgo, extendiendo la temporada de incendios desde la primavera hasta el otoño.

El factor humano: La huella de la intencionalidad y el abandono rural

Si el mal llamado cambio climático es el amplificador, el factor humano es tanto la chispa como el combustible estructural. Se estima que más del 80% de los incendios que se producen en España son provocados. Sin embargo, la motivación detrás de estos actos es más compleja de lo que a menudo se cree. Los datos demuestran que, más allá de la "motivación desconocida," que representa la mayor superficie quemada, las quemas agrícolas y ganaderas son responsables de una parte significativa de la destrucción.

La combinación de la intencionalidad humana y el abandono del medio rural es una de las principales causas estructurales de la catástrofe de 2025. El abandono de las tierras no solo ha eliminado a los "vigilantes" del bosque, sino que también ha interrumpido las prácticas de gestión del paisaje, como el pastoreo controlado y la agricultura en mosaico, que históricamente servían como cortafuegos naturales. Las quemas, que en un contexto de gestión activa son herramientas útiles, se convierten en detonantes peligrosos en un paisaje homogéneo y abandonado, donde el combustible es continuo y abundante. La categoría de "motivación desconocida" no es solo un vacío en la investigación, sino un síntoma de un problema más profundo y difuso: la erosión de las prácticas tradicionales y de la conexión social con el bosque. Además, la Ley de Montes, que prohíbe el cambio de uso forestal del suelo quemado durante 30 años (salvo excepciones muy concretas), desmitifica la idea de que la recalificación inmobiliaria sea el principal motivo detrás de los incendios, orientando el foco hacia la complejidad del tejido socioeconómico rural.

A continuación, se detalla la superficie quemada según la motivación de los incendios intencionados, desglosando las causas y demostrando la importancia de las actividades ligadas al sector primario:

Motivación

Número de incendios

Superficie quemada (ha)

Desconocida

150941

1606210,78

Quemas ganaderas

43384

430716,42

Quemas agrícolas

51930

189858,81

Pirómanos y enfermos mentales

14208

137231,44

Favorecer la caza

5035

73859,41

Fuente: Civio.es.

Hacia un nuevo paradigma: Estrategias para un territorio más estable.

Priorizando la Prevención y la Gestión del Paisaje

El consenso entre expertos y organizaciones es unánime: la extinción por sí sola no es suficiente para enfrentarse a los "superincendios". La única respuesta efectiva a largo plazo es una profunda política de prevención y gestión del paisaje a gran escala. Este nuevo paradigma busca hacer el territorio "menos inflamable" y "más estable" al fuego. Las soluciones propuestas se centran en la creación de "paisajes en mosaico" que rompan la continuidad del combustible, alternando áreas de bosque con espacios abiertos como pastos o cultivos.

Para lograrlo, se propone el fomento de usos tradicionales como el "pastoreo controlado", que se ha revelado como una herramienta fundamental en la reducción de la biomasa. Ejemplos innovadores como el de los "burros bomberos" en Doñana demuestran que estas prácticas, cuando se profesionalizan, son un complemento indispensable para la prevención. Además, se defiende el uso de "quemas prescritas" como una herramienta de gestión controlada para reducir la carga de combustible de forma segura. Para que estas medidas sean viables, es esencial reorientar las ayudas públicas, como las de la Política Agraria Común (PAC), hacia modelos agroforestales sostenibles y la ganadería extensiva, haciendo económicamente rentable la gestión del monte.

Adaptando los medios de extinción al nuevo escenario

A pesar de la primacía de la prevención, los expertos coinciden en que es necesario adaptar los dispositivos de extinción a la nueva realidad de los incendios. España cuenta con un cuerpo de defensa altamente experimentado, con recursos aéreos como los Aviones Anfibios (FOCA y ALFA), Aviones de Carga en Tierra (TANGO) y diversos tipos de helicópteros bombarderos (KILO y MIKE). El Plan Infoca de Andalucía, por ejemplo, moviliza a más de 3600 profesionales y 40 aeronaves. Sin embargo, la magnitud de los incendios de 2025 ha generado un debate sobre la suficiencia de los medios. Un ex teniente general de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha señalado que los incendios de este año son "diferentes" y "más difíciles de atacar y apagar", abogando por un aumento en los recursos aéreos y una reevaluación del tamaño de la UME, ya que la situación actual los sobrepasa. En respuesta a la emergencia, los gobiernos, como el de Castilla-La Mancha y Extremadura, han reforzado su cooperación con protocolos de colaboración. El Gobierno central, por su parte, ha adelantado el inicio de la campaña estatal de incendios a junio, una señal de la creciente amenaza.

El papel de la política pública: Legislación, financiación y gobernanza

El problema de los incendios requiere una respuesta política (inexistente hasta la fecha) a la altura de su complejidad. Expertos y organizaciones han propuesto medidas clave para una gobernanza más efectiva. Es fundamental la aprobación de un acuerdo consensuado para la gestión de incendios, que garantice una estrategia a largo plazo sin importar el ciclo político. Este acuerdo debe ir acompañado de una inversión ambiciosa, con una propuesta de 1000 millones de euros anuales destinados a la gestión de 260000 ha forestales, priorizando las zonas más vulnerables.

Además, se ha planteado la necesidad de un marco regulatorio integral que establezca criterios comunes, identifique Zonas de Alto Riesgo (ZARI) y regule el uso de quemas prescritas. Las propuestas incluyen también un paquete de medidas fiscales que incentiven la gestión sostenible del monte, como deducciones en impuestos para los propietarios que inviertan en la conservación de sus terrenos. La legislación vigente, como la Ley de Montes y las "Orientaciones Estratégicas para la Gestión de Incendios Forestales," ya establecen principios de corresponsabilidad y la necesidad de gestionar el territorio. El desafío, por tanto, no es la falta de un marco teórico, sino la voluntad política y la financiación para implementar estas soluciones a gran escala y de forma coordinada.

Conclusiones y recomendaciones estratégicas a largo plazo

El fuego como consecuencia, no como problema único

El verano de 2025 ha sido un trágico recordatorio de que los incendios forestales ya no son un problema estacional, sino un desafío estructural que afecta al corazón del modelo territorial español. El fuego es el síntoma de un triple problema: el climático, el del abandono rural y el de un paisaje degradado y homogéneo. La extinción, aunque vital y heroica, ha demostrado ser un esfuerzo reactivo que no puede contener a los incendios de nueva generación. El foco debe pasar de la guerra contra el fuego a la construcción de un "paisaje estable". Esto requiere un cambio cultural profundo, una "cultura de riesgo" y una "corresponsabilidad" que involucren a toda la sociedad, desde los propietarios privados hasta los ciudadanos urbanos, en la gestión y el cuidado del territorio.

Recomendaciones estratégicas: Inversión, corresponsabilidad y colaboración

A partir del análisis de las causas y las propuestas de expertos, se desprenden las siguientes recomendaciones estratégicas para asegurar la estabilidad del territorio español:

Inversión masiva y estrategia en prevención: Es indispensable destinar un presupuesto ambicioso y constante a la gestión forestal, como los 1000 millones de euros anuales propuestos por diversas organizaciones. Esta inversión debe centrarse en la restauración de paisajes en mosaico, el fomento de la ganadería extensiva y la selvicultura sostenible, y la creación de una economía rural que haga viable el mantenimiento de los montes.

Reforma política y fiscal: Es fundamental reorientar las ayudas públicas, como las de la PAC, hacia modelos agroforestales que promuevan la estabilidad del paisaje. Paralelamente, se debe crear un sistema fiscal que incentive a los propietarios y comunidades que invierten en la conservación y gestión de sus montes, recompensando la labor de protección ambiental.

Fortalecimiento de la gobernanza: Se necesita un marco político estable y a largo plazo, un "acuerdo consensuado" contra los incendios el cual, debe asegurar la continuidad de las políticas sin importar el ciclo electoral. Además, es crucial fortalecer la coordinación entre las Comunidades Autónomas, la Administración General del Estado y todos los actores implicados, incluyendo al sector privado y a la sociedad civil.

Promoción de la corresponsabilidad y la educación: La prevención empieza en la conciencia ciudadana. Es necesario lanzar programas de educación ambiental y campañas de sensibilización para fomentar el vínculo entre la sociedad y el medio rural. En las zonas de interfaz urbano-forestal, se deben reforzar los planes de autoprotección y la obligatoriedad de los propietarios de desbrozar sus parcelas, entendiendo que la seguridad es una responsabilidad compartida.

El verano de 2025 no ha sido una fatalidad inevitable, sino la manifestación de un problema estructural que requiere una respuesta integral. La tragedia ofrece una oportunidad para el cambio, para pasar de un modelo de emergencia a un modelo de estabilidad que asegure el futuro de los bosques y las comunidades en España.



Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial especialidad electricidad  

Profesor de Educación Secundaria, especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos

Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de Elche–Universidad Miguel Hernández

Asesor del ámbito CTEM (Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

lunes, 4 de agosto de 2025

 Bajo la lupa: Seguimos reflexionando sobre la FP

¿Por qué la FP en la Comunidad Valenciana no despega? Entre la burocracia asfixiante y la sombra de la Dirección General

La Formación Profesional (FP) es, sin duda, la palanca más potente para la empleabilidad juvenil y la competitividad de una economía moderna. Su promesa de conectar directamente el aula con el mundo laboral es irrefutable. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana, a pesar de su potencial y de las reformas a nivel nacional, la FP no está funcionando como debería. Se percibe una lentitud exasperante, una desconexión persistente y una frustración creciente. La pregunta es inevitable: ¿por qué la FP valenciana, en lugar de volar, apenas levanta el vuelo? Y, ¿hasta qué punto es responsable la Dirección General de Formación Profesional?

La anatomía de un despegue fallido: Problemas estructurales

Los problemas de la FP en la Comunidad Valenciana no son un secreto. Son el resultado de una combinación de factores que operan en diferentes niveles:

  1. La crónica desconexión con el tejido productivo:

La principal crítica es la brecha persistente entre la oferta formativa y las necesidades reales del mercado laboral. Las empresas valencianas, especialmente en sectores de alta tecnología, digitalización o energías renovables, claman por perfiles específicos que no encuentran. Por otro lado, la creación y actualización de ciclos formativos es lenta, no logrando anticiparse a la demanda de nuevas profesiones o adaptarse a la obsolescencia de otras. El resultado: jóvenes formados en áreas con menor demanda o con habilidades desactualizadas, y empresas que no cubren sus vacantes.

  1. La asfixiante burocracia y la lenta ejecución:

La agilidad administrativa es clave para la FP. Sin embargo, los procesos para la puesta en marcha de nuevos ciclos, la homologación de infraestructuras o la gestión de convenios para la FP Dual son a menudo excesivamente lentos y complejos. Esto retrasa la respuesta a las necesidades del mercado y desincentiva la participación de las empresas y la innovación de los centros. La gestión de fondos europeos o de programas específicos también puede verse entorpecida por la rigidez burocrática.

  1. La FP Dual: Un potencial ahogado en dificultades:

La FP Dual es el futuro, pero en la Comunidad Valenciana no termina de despegar al ritmo necesario. La escasez de empresas dispuestas o capacitadas para acoger alumnos, la falta de personal específico y con dedicación exclusiva en los centros para gestionar las relaciones con las empresas, y la complejidad de los trámites para ambas partes, son barreras significativas. La nueva ley de FP exige una mayor dualización, lo que pone aún más presión sobre un sistema que ya lucha con este modelo.

  1. Recursos humanos y materiales insuficientes o desactualizados:

Mantener la FP a la vanguardia requiere inversión constante. La actualización del equipamiento de talleres y laboratorios es costosa y, si no se realiza, los estudiantes se forman con tecnologías obsoletas. Además, atraer y mantener a profesorado cualificado con experiencia real en la empresa es un desafío. Las condiciones laborales y la burocracia para acceder a la docencia a veces disuaden a profesionales valiosos.

  1. La percepción social: Un estigma persistente:

Aunque ha mejorado, la FP sigue arrastrando en algunos sectores una percepción de ser una "opción de segunda" frente a la universidad. Esta visión limita el número de estudiantes que la eligen y dificulta la labor de orientación. La falta de una estrategia de comunicación potente y continuada para desmitificar la FP y mostrar sus excelentes tasas de empleabilidad es un fallo crucial.

¿Es culpable la Dirección General de FP? La carga de la responsabilidad

La Dirección General de Formación Profesional, como máximo órgano gestor de esta área en la Conselleria de Educación, ostenta una responsabilidad innegable en el funcionamiento (o disfuncionamiento) de la FP en la Comunidad Valenciana. Su papel es estratégico y operativo:

  • Definición de políticas y estrategias: Es la responsable de la hoja de ruta, de la anticipación a las necesidades del mercado, y de la agilidad en la creación y actualización de la oferta formativa. Si la oferta no se alinea con la demanda, la responsabilidad inicial recae aquí.
  • Gestión y simplificación burocrática: Tiene la capacidad y el deber de identificar y eliminar cuellos de botella administrativos. Si los trámites son lentos, si la gestión de convenios de Dual es engorrosa o si la homologación de centros se eterniza, es una señal de fallo en su gestión interna.
  • Asignación de recursos y personal: La Dirección General decide dónde y cómo se invierten los fondos, y si se dotan los recursos humanos (orientadores, gestores de Dual en centros) necesarios para que la FP funcione. Si los centros se sienten solos en la búsqueda de empresas o en la gestión de programas, es un fallo de apoyo centralizado.
  • Promoción y comunicación: Tiene la potestad de impulsar campañas de concienciación y orientación profesional que cambien la percepción social de la FP. Si esta percepción no mejora, la estrategia comunicativa es deficiente.
  • Colaboración con agentes sociales y económicos: Su rol es fundamental para construir puentes con empresas, asociaciones sectoriales y sindicatos, asegurando que la FP responda a las necesidades reales del tejido productivo. Si esta colaboración es insuficiente, la desconexión persistirá.

En resumen, sí, la Dirección General de FP es una pieza central y, por tanto, tiene una parte muy significativa de la responsabilidad en el funcionamiento actual de la FP valenciana. Sus decisiones (o la ausencia de ellas), su capacidad de gestión, su agilidad para adaptarse y su liderazgo estratégico son determinantes.

Un futuro pendiente de reforma: La urgencia del cambio

El problema de la FP en la Comunidad Valenciana no es una cuestión menor; es una cuestión de futuro. El éxito de nuestros estudiantes, la competitividad de nuestras empresas y la cohesión social de la región dependen en gran medida de que la FP funcione como un motor bien engrasado.

Para desatascar esta situación, se necesita:

  • Una Dirección General de FP con una visión clara, proactiva y una capacidad de gestión excepcional. Que se anticipe, simplifique y lidere.
  • Inversión decidida y eficiente en infraestructuras y tecnologías.
  • Incentivos reales y simplificados para la participación empresarial en la FP Dual.
  • Una reestructuración de la orientación profesional que desmonte prejuicios y muestre la FP como la vía de éxito que es.
  • Agilizar la adaptación de la oferta a las demandas cambiantes del mercado laboral.

La FP valenciana tiene el potencial para ser líder, pero para ello, necesita superar sus propios "lastres" y que sus máximos responsables asuman un liderazgo firme y transformador. ¿Está la Dirección General de FP lista para asumir este desafío? La respuesta determinará el futuro de miles de jóvenes y de nuestra propia economía.

Este artículo se redactó con fecha 3 de agosto de 2025

 

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)

Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.

Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

viernes, 1 de agosto de 2025

 Bajo la lupa: CEFIRE en la Comunidad Valenciana.

¿Un pilar esencial o un lastre prescindible para la formación docente?

La red de Centros de Formación, Innovación y Recursos Educativos (CEFIRE) en la Comunidad Valenciana ha sido, durante décadas, el principal motor de la formación permanente del profesorado. Con una estructura que incluye CEFIRE territoriales y específicos (Liderazgo Educativo, Lenguas, Innovación, FP, etc.), su objetivo es asesorar, organizar y gestionar actividades formativas para el personal docente y técnico educativo. Sin embargo, en el contexto actual de debates sobre eficiencia administrativa y optimización de recursos, su papel y, en última instancia, su propia existencia, se ven sometidos a un escrutinio cada vez más intenso. La pregunta sobre si mantener o cerrar los CEFIRE es compleja y requiere analizar sus funciones, su impacto real, sus deficiencias y las alternativas posibles.

La defensa de los CEFIRE: ¿Por qué son necesarios?

Los defensores de los CEFIRE argumentan que estos centros desempeñan un papel fundamental en el sistema educativo por varias razones:

1.      Formación continua y actualización docente: La educación es un campo en constante evolución. Nuevas metodologías pedagógicas, avances tecnológicos, cambios curriculares y desafíos sociales (como la inclusión o la salud mental) exigen que el profesorado esté en constante actualización. Los CEFIRE ofrecen un catálogo de cursos, seminarios y jornadas que cubren estas necesidades, desde formación básica para docentes noveles hasta especialización para cargos directivos o en áreas específicas. Sin ellos, muchos docentes tendrían dificultades para acceder a esta formación de manera estructurada y reconocida.

2.      Asesoramiento y acompañamiento a centros: Más allá de los cursos, los CEFIRE cuentan con asesores que, en teoría, brindan apoyo directo a los centros educativos. Coordinan el diseño de los planes de formación de centro, asesoran en la implementación de proyectos educativos y facilitan la colaboración entre diferentes centros. Esta función de proximidad es vital para que la formación no sea solo teórica, sino que se traduzca en mejoras concretas en las aulas.

3.      Innovación educativa y creación de recursos: Los CEFIRE específicos, en particular, están concebidos para impulsar la innovación pedagógica y la creación de recursos educativos. Promueven la investigación-acción, el intercambio de buenas prácticas y el desarrollo de materiales didácticos adaptados a las necesidades de la Comunidad Valenciana. Son, en principio, el pulmón de la vanguardia educativa.

4.      Red de apoyo y cohesión profesional: Actúan como puntos de encuentro y referencia para el profesorado, fomentando redes profesionales y la colaboración entre docentes de diferentes niveles y especialidades. Esto contribuye a generar una comunidad educativa más cohesionada y con mayores oportunidades de aprendizaje mutuo.

    Garantía de calidad y equidad: Al ser una entidad pública, los CEFIRE pueden garantizar una oferta formativa homogénea y de calidad en todo el territorio, evitando la fragmentación y la desigualdad en el acceso a la formación que podría generarse si esta dependiera exclusivamente de iniciativas privadas o de la capacidad de cada centro.

Los argumentos para la crítica y un posible cierre: ¿Son realmente inútiles?

A pesar de sus funciones teóricas, los CEFIRE han sido objeto de críticas recurrentes que cuestionan su eficacia y justifican la demanda de su cierre o, al menos, una profunda reestructuración:

1.      Ineficiencia y burocracia: Uno de los reproches más comunes es la percepción de que los CEFIRE operan con una excesiva burocracia y lentitud. Los procesos de inscripción, la organización de cursos y la gestión de certificados pueden ser farragosos, lo que desanima a los docentes.

2.      Oferta formativa desfasada o irrelevante: En ocasiones, la oferta de cursos no se alinea con las necesidades reales y urgentes del profesorado o con las últimas tendencias pedagógicas. Se critica que algunos cursos son meros "trámites" para acumular puntos en oposiciones, traslados y obtención de los famosos sexenios, sin un impacto real en la práctica docente. Hay una percepción de que no siempre se escucha a los docentes para conocer sus demandas formativas.

3.      Falta de impacto real en el aula: La crítica más contundente es la escasa transferencia de lo aprendido en los CEFIRE a la práctica diaria del aula. Los cursos pueden ser interesantes, pero si no se acompañan de un seguimiento efectivo, apoyo en la implementación y una cultura de mejora continua en los centros, su utilidad se diluye.

4.      Coste económico vs. beneficio: Mantener una red de centros con personal liberado de las aulas (asesores), instalaciones y recursos conlleva un coste significativo para las arcas públicas. La pregunta es si este coste se justifica con los resultados obtenidos. Algunos críticos sugieren que el mismo presupuesto podría invertirse en modelos de formación más directos, descentralizados o basados en el propio centro.

5.      Modelo obsoleto en la era digital: La proliferación de recursos formativos online, MOOCs, plataformas de aprendizaje y redes profesionales en línea ha transformado el panorama de la formación. ¿Siguen siendo necesarios los CEFIRE como intermediarios tradicionales cuando el conocimiento y la formación están al alcance de un clic? La digitalización de la formación docente, si bien ha sido impulsada, aún tiene margen de mejora para optimizar los recursos y la flexibilidad.

6.       Desconexión con la realidad de los centros: A pesar de su función de asesoramiento, algunos docentes perciben que los CEFIRE están desconectados de la realidad diaria de las aulas y de los desafíos que enfrentan los centros, ofreciendo soluciones genéricas o teóricas que no siempre se adaptan a las particularidades de cada contexto educativo.

Escenarios de futuro: ¿Cierre, mantenimiento o transformación radical?

La disyuntiva entre mantener o cerrar los CEFIRE no es dicotómica. Existen varios escenarios intermedios que podrían mejorar la eficiencia y la utilidad de estas instituciones:

Cierre total: Implicaría trasladar la responsabilidad de la formación docente a los propios centros educativos (con presupuestos asignados y autonomía para contratar formadores externos o generar formación interna) o a la universidad, creando un vacío importante en la oferta formativa y de asesoramiento. Sería una medida drástica con posibles consecuencias negativas en la calidad de la formación.

Mantenimiento del status quo: Si no se abordan las deficiencias, la percepción de "inutilidad" podría persistir, llevando a una infrautilización de los recursos y una pérdida de confianza por parte del profesorado.

Transformación profunda y redefinición de roles: Este parece ser el camino más sensato y probable, de hecho, la Conselleria de Educación ya ha planteado redefiniciones, especialmente en los CEFIRE específicos. Esto implicaría:

Menos burocracia, más agilidad: Simplificar los procesos administrativos y aprovechar al máximo las herramientas digitales para la gestión y la difusión de la formación.

Oferta formativa a la carta y basada en la demanda: Realizar estudios rigurosos de las necesidades del profesorado, fomentar la creación de cursos y adaptar la oferta a los desafíos emergentes, priorizando la formación que tenga un impacto directo en la mejora del rendimiento escolar y el bienestar del alumnado.

Mayor conexión con los centros: Fortalecer el papel de los CEFIRE como catalizadores de proyectos de innovación en los propios centros, con un asesoramiento más personalizado y un seguimiento efectivo de las acciones formativas. Los asesores deberían ser auténticos dinamizadores pedagógicos.

Enfoque en la calidad y el impacto: Evaluar sistemáticamente el impacto real de la formación en la práctica docente y en los resultados educativos, no solo el número de participantes.

Redefinición de los CEFIRE específicos: Focalizar sus funciones en áreas estratégicas como la digitalización, la inclusión, la convivencia o la innovación metodológica, actuando como laboratorios de buenas prácticas.

Modelo híbrido de formación: Combinar la formación presencial (cuando sea necesaria para el intercambio o la práctica) con una potente oferta online flexible y accesible.

Optimización de recursos: Analizar el personal liberado y las instalaciones, asegurando que los recursos se utilicen de la manera más eficiente y efectiva posible.

Conclusión

La red de CEFIRE en la Comunidad Valenciana se encuentra en una encrucijada. La necesidad de una formación docente de calidad es innegable para cualquier sistema educativo que aspire a la excelencia. Sin embargo, la eficacia y la eficiencia de los modelos actuales son objeto de debate. Cerrar los CEFIRE sin una alternativa robusta y probada podría dejar a miles de docentes sin el apoyo necesario. Mantenerlos sin cambios significaría perpetuar ineficiencias y desaprovechar recursos. La clave radica en una transformación audaz y orientada al impacto, que reformule su misión, sus procesos y su relación con el profesorado, convirtiéndolos en verdaderos centros de excelencia para la innovación y el desarrollo profesional docente, capaces de responder de manera ágil y pertinente a las demandas de una educación en constante cambio en la Comunidad Valenciana.

 

 

Juan Manuel Sánchez Eugenio

Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales – Ingeniero Técnico Industrial

Profesor de Enseñanza secundaria Conselleria de Educación (Ciclos Formativos – Especialidad: Sistemas Electrotécnicos y Automáticos)

Profesor asociado en el Área de Proyectos de Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández.

Asesor del ámbito CTEM (Científico, tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche

 

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