Bajo la lupa: La FP Valenciana en la encrucijada
¿Formando para el ayer o para el mañana?
La Formación Profesional (FP) es, sin duda, la joya de la corona en el sistema educativo actual. En un mundo que clama por talento especializado, la FP se postula como la vía más directa para conectar las aulas con el tejido productivo. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana, esta prometedora senda se encuentra en una encrucijada crítica. A pesar de los esfuerzos y las inversiones, persisten grietas profundas que amenazan con desaprovechar su inmenso potencial, ¿estamos formando a los profesionales que el futuro demanda o estamos, sin quererlo, anclados en el pasado?
La Sombra de la inadecuación: Cuando la oferta no encuentra la demanda
El "error" más flagrante y persistente en la FP valenciana es la desconexión, a veces abismal, entre la oferta formativa y las necesidades reales del mercado laboral. Mientras las empresas claman por perfiles específicos —especialmente en digitalización, energías renovables, robótica, o sectores emergentes de la "economía azul"—, los ciclos formativos no siempre se adaptan con la celeridad necesaria. El resultado es una paradoja dolorosa: jóvenes cualificados que no encuentran empleo, mientras puestos de trabajo de alta demanda quedan vacantes.
Esta lentitud en la adaptación no solo frustra expectativas, sino que frena la competitividad de todo el ecosistema productivo valenciano. ¿De qué sirve formar excelentes técnicos si sus habilidades ya no son las más requeridas cuando entran al mercado?
La FP Dual: Un potencial ahogado en desafíos
La FP Dual, el modelo donde el aprendizaje se fusiona con la experiencia directa en la empresa, es la gran esperanza para cerrar esa brecha. Sin embargo, su expansión en la Comunidad Valenciana enfrenta un camino empedrado:
- La Resistencia Empresarial Silenciosa: No todas las empresas, especialmente pymes, están dispuestas o equipadas para acoger estudiantes. La percepción de una carga administrativa excesiva, la falta de incentivos claros o la ausencia de una cultura de mentoría interna, frenan su participación. Necesitamos que el tejido empresarial valenciano se vea como un socio activo, no como un mero receptor ocasional.
- Centros al Límite: Los institutos de FP, a menudo desbordados, carecen de personal suficiente y dedicado exclusivamente a la crucial tarea de buscar, gestionar y mantener las relaciones con las empresas. Esta deficiencia condena a la FP Dual a un crecimiento más lento y menos efectivo de lo deseado.
La nueva ley de FP exige una mayor dinamización. Si no se superan estas barreras, corremos el riesgo de tener una normativa ambiciosa sobre el papel, pero ineficaz en la práctica.
El lastre de la percepción y la desorientación
A pesar de las tasas de empleabilidad estratosféricas que ofrecen muchos ciclos, la FP sigue arrastrando una percepción social de "segunda opción" frente a la universidad. Esta visión anacrónica no solo subestima su valor, sino que desvía a jóvenes talentosos de trayectorias profesionales con futuro asegurado.
La raíz del problema suele estar en la desorientación escolar temprana. Muchos alumnos en ESO o Bachillerato no reciben información exhaustiva y actualizada sobre las múltiples y lucrativas salidas profesionales que ofrece la FP. Se les empuja hacia caminos quizás menos adecuados a sus aptitudes, simplemente por inercia o por prejuicios históricos. El resultado es una pérdida de talento y vocaciones.
La calidad de la FP depende intrínsecamente de sus recursos materiales y humanos:
Obsolescencia tecnológica: Mantener los talleres y laboratorios con la última tecnología industrial es una carrera de fondo. Un equipamiento obsoleto significa formar a profesionales con herramientas del pasado, una desventaja insuperable en el mercado laboral actual.
Fallos burocráticos: El laberinto que expulsa talento
Por si los desafíos estructurales no fueran suficientes, la FP valenciana ha sufrido trabas burocráticas que son, a todas luces, imperdonables. El colapso del sistema de matriculación ITACA en 2024, que dejó a miles de alumnos en el limbo y generó una angustia innecesaria, es un ejemplo doloroso de cómo la ineficiencia administrativa puede sabotear la trayectoria de jóvenes con ganas de formarse. Estos fallos no solo generan frustración; expulsan a futuros talentos del sistema.
Un llamado urgente a la acción
La Formación Profesional en la Comunidad Valenciana no puede permitirse ser un barco a la deriva en un mar de cambios. Necesitamos una visión estratégica audaz y una acción coordinada que involucre a la Conselleria de Educación, a las empresas, a los sindicatos, a los centros educativos y a las familias.
Es el momento de:
- Agilizar la adaptación de currículos y crear nuevos ciclos en tiempo récord.
- Incentivar de forma contundente la FP Dual, eliminando barreras y premiando la implicación empresarial.
- Transformar la orientación profesional desde la educación obligatoria, derribando prejuicios y mostrando la FP como la poderosa vía de futuro que es.
- Invertir masivamente en la modernización de equipamientos y en la capacitación del profesorado, atrayendo talento de la empresa.
- Optimizar y humanizar los procesos administrativos para que la burocracia no sea un obstáculo, sino un facilitador.
El futuro económico y social de la Comunidad Valenciana depende, en gran medida, de la capacidad de su Formación Profesional para formar a los líderes y trabajadores cualificados que la sociedad del mañana exige. Es una responsabilidad compartida, y el reloj no se detiene. ¿Estamos listos para el desafío?
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Juan Manuel Sánchez Eugenio – Ingeniero Industrial – Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico Industrial
Profesor de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos
Profesor asociado del Área de Proyectos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía – Escuela Politécnica Superior de Elche – Universidad Miguel Hernández
Asesor del ámbito CTEM – en el CEFIRE Territorial de Elche
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