Centrales nucleares en
España
¿Es un error su cierre?,
nos encontramos entre el pragmatismo y la ideología
El debate sobre el cierre de las
centrales nucleares en España ha dejado de ser una cuestión meramente técnica
para convertirse en un dilema estratégico de primer orden. Mientras el
calendario oficial marca el inicio del desmantelamiento en 2027 con el reactor
Almaraz I, el contexto global de 2026 marcado por la necesidad de soberanía
energética y la urgencia climática sugiere que prescindir de esta tecnología
podría ser un error histórico.
La pérdida de la
"potencia firme" y la seguridad del suministro
El principal valor de la energía nuclear
no es solo cuánta energía genera (aproximadamente el 20% de la electricidad
en España), sino cómo la genera. A diferencia de la eólica o la solar,
que dependen de las condiciones meteorológicas, la nuclear ofrece una potencia firme e ininterrumpida.
Eliminar esta base
obliga al sistema a depender de dos alternativas peligrosas:
El respaldo del gas natural: Para evitar apagones
cuando no hay viento o sol, España tendría que quemar más gas, lo que aumenta
la dependencia de terceros países y la volatilidad de precios.
El almacenamiento inexistente: Aunque las baterías y
el bombeo hidráulico avanzan, la tecnología actual no es capaz de suplir a
escala masiva la estabilidad que aporta un reactor nuclear.
El retroceso en los
objetivos de des-carbonización
Es una paradoja técnica: España busca liderar la transición
ecológica cerrando la fuente que genera el 25-30% de su electricidad libre
de emisiones de CO2.
Si bien las renovables son el futuro, el
cierre de las nucleares en la próxima década no será sustituido íntegramente
por placas solares, sino que forzará un mayor uso de los ciclos combinados de
gas. Estudios recientes sugieren que el cierre nuclear podría multiplicar
significativamente las emisiones del sector eléctrico, alejándonos de los
compromisos del Acuerdo de París justo cuando más cerca estábamos de
cumplirlos.
El impacto económico:
El "impuesto" a la industria
La energía nuclear en España ya está
amortizada. Esto significa que produce electricidad a un coste marginal muy
bajo. Retirar esta energía del "pool"
eléctrico encarece directamente la factura.
Competitividad industrial: Sectores como el
siderúrgico o el químico dependen de precios estables. Un aumento proyectado de
hasta el 23-35% en el coste de la energía para la industria
(según informes de 2026) podría provocar una deslocalización de empresas hacia
países con mixes energéticos más pragmáticos, como Francia o Finlandia.
Coste de vida: Para el ciudadano
medio, el cierre se traduce en una pérdida de poder adquisitivo indirecta
debido al encarecimiento de todos los bienes y servicios electrodependientes.
El "error estratégico"
europeo
Mientras España mantiene su plan de
cierre, el resto del mundo y gran parte de Europa está rectificando. La propia Comisión Europea ha calificado recientemente como un "error
estratégico" el alejamiento de la nuclear.
Francia está construyendo nuevos reactores EPR.
Países Bajos y Suecia han revertido sus
planes de cierre.
Polonia y República Checa apuestan por la
nuclear para salir del carbón.
España corre el riesgo de convertirse en
una "isla energética" que desmantela su capacidad instalada mientras
sus vecinos refuerzan la suya para garantizar su autonomía frente a crisis
geopolíticas.
En 2026, los datos proyectados y los
informes de organismos como la Agencia Internacional de la Energía (AIE)
muestran una brecha financiera que a menudo se ignora en el discurso político.
El coste de extensión
de vida (LTO - Long Term Operation)
Mantener una central operativa más allá
de sus 40 años no es gratis, pero es la forma más barata de obtener energía
limpia.
Inversión necesaria: Se estima que para
extender la vida de los reactores españoles (como Almaraz o Ascó) se requieren
inversiones de seguridad y mantenimiento de entre 500 y 1.000 millones de euros
por reactor.
Coste nivelado (LCOE): El coste de la
electricidad producida por una central nuclear amortizada cuya vida se extiende
es de aproximadamente 30-40 €/MWh.
Comparativa: Es más barato que
construir nuevas plantas solares o eólicas si sumamos a estas últimas el coste
de las baterías y el refuerzo de las redes eléctricas para gestionar su
intermitencia.
La Factura del
Desmantelamiento y la Gestión de Residuos
Cerrar una central no es simplemente
"bajar el interruptor". Es un proceso industrial masivo y
extremadamente caro.
El Fondo de Enresa: España tiene un fondo
para el desmantelamiento, pero existe un riesgo real de déficit. Se estima que
el coste total de desmantelar el parque nuclear superará los 20.000 millones de euros.
¿Quién paga?: Si las eléctricas no
obtienen beneficios por el cierre prematuro, este coste acaba repercutiendo en
el Estado o en cargos adicionales en la factura de la luz de los ciudadanos.
El dilema de los residuos: El cierre no elimina
el problema de los residuos; de hecho, obliga a acelerar la construcción de
Almacenes Temporales Individualizados (ATI) en cada central, multiplicando los
puntos de vigilancia en lugar de centralizarlos en un solo Almacén Temporal
Centralizado (ATC), lo cual es logísticamente menos eficiente.
El "Lucro
Cesante" del Sistema Eléctrico
Cuando una central nuclear cierra, el
sistema pierde un flujo constante de gigavatios-hora (GWh).
Sustitución ineficiente: Para sustituir la energía
de un solo reactor nuclear (aprox. 1 GW), se necesitan instalar unos 3 GW de energía solar (debido al factor de carga) y, lo
más importante, respaldo de gas.
Costes del gas: El gas en 2026 sigue
sujeto a tensiones geopolíticas. Cada MWh nuclear que perdemos y sustituimos
por gas aumenta el déficit comercial de España y encarece el precio marginal
del mercado diario (el "pool").
Cuadro Comparativo:
Extender vs. Cerrar (Proyección 2026-2035)
|
Factor |
Extensión de Vida (LTO) |
Cierre y Sustitución |
|
Inversión inicial |
Moderada
(Mejoras de seguridad) |
Muy
alta (Nuevas plantas más Redes) |
|
Emisiones de CO2 |
Cero
(Netas) |
Aumento
(Dependencia del Gas) |
|
Estabilidad de red |
Alta
(Síncrona) |
Baja
(Requiere compensación) |
|
Coste MWh |
35 € (aprox.) |
60-90 € (incluyendo respaldo) |
Resumen técnico: Desde un punto de vista puramente financiero, destruir un activo que ya
está pagado y que produce energía a bajo coste es una destrucción de riqueza
nacional.
Conclusión:
¿pragmatismo o ideología?
La seguridad nuclear en España es
excelente, supervisada por el CSN bajo los estándares más estrictos del mundo.
El argumento de los residuos, aunque real, es un reto de gestión técnica que ya
cuenta con soluciones (como los Almacenes Temporales Individualizados),
mientras que el cambio climático es una amenaza existencial no tan inmediata.
Mantener las centrales operativas más
allá de 2035 no significa frenar las renovables; significa tener un colchón de seguridad mientras la infraestructura de almacenamiento y el hidrógeno verde
maduran lo suficiente. Prescindir hoy de la nuclear es, en esencia,
quitarse el paracaídas antes de comprobar si el aterrizaje será suave.