La Educación Bajo la Lupa.
La FP Dual en el
abismo: Crónica de una gestión desconectada de la realidad
La Formación Profesional (FP) Dual se
presentó ante la sociedad española como la "joya de la corona" del
sistema educativo: la solución definitiva al desempleo juvenil y la brecha
entre las aulas y el tejido productivo. Sin embargo, lo que sobre el papel es
un modelo de éxito inspirado en referentes europeos, se está convirtiendo en la
práctica en un laberinto burocrático y una fuente de
frustración para docentes, alumnos y empresas. La responsabilidad de
este frenazo tiene un nombre claro: la Dirección General de Formación
Profesional.
Un despliegue marcado
por la improvisación
El principal reproche que se le puede
hacer a la actual gestión es la falta de realismo legislativo.
Se han dictado normativas desde los despachos sin tener en cuenta la diversidad
del tejido empresarial español, compuesto mayoritariamente por PYMES que no
tienen la capacidad administrativa para absorber las exigencias de tutorización
y gestión que la Dirección General les impone.
Burocracia asfixiante: En lugar de facilitar
la entrada de las empresas al sistema, se ha levantado un muro de trámites.
Muchos empresarios, con la voluntad inicial de formar a jóvenes, desisten ante
la complejidad de los convenios y la falta de incentivos claros.
La carga sobre el docente: Los profesores de FP
han pasado de ser guías pedagógicos a gestores administrativos a tiempo
completo. La Dirección General parece ignorar que el tiempo que un docente pasa
rellenando plataformas digitales deficientes es tiempo que no dedica a la
calidad de la enseñanza.
El alumno: el gran
damnificado
La mala gestión no solo afecta a las
cifras de empleabilidad, sino a la equidad del sistema.
Al no haber una coordinación eficiente entre la Dirección General y las
consejerías autonómicas o los sectores industriales, nos encontramos con una FP
Dual de dos velocidades:
Aquella que funciona por el esfuerzo
hercúleo de centros específicos.
Aquella que languidece porque no se
encuentran plazas de calidad en las empresas.
La falta de una estrategia de comunicación y captación de empresas
ambiciosa por parte de la Dirección General ha dejado a miles de estudiantes en
un limbo: se les prometió una formación práctica y real, pero se encuentran con
un modelo que a menudo es incapaz de garantizarles una plaza de calidad en el
sector para el que se forman.
Conclusión: Menos propaganda y más gestión
No basta con anunciar millones de euros
en fondos europeos o publicar fotos de inauguraciones. La FP Dual requiere una gestión de trinchera, que escuche a los equipos
directivos de los institutos y que entienda que la empresa no es un enemigo,
sino un socio estratégico que hoy se siente abandonado por la administración.
Si la Dirección General no rectifica,
simplifica los procesos y dota de recursos humanos reales (y no solo promesas)
a los centros, la FP Dual corre el riesgo de ser recordada como otra gran
oportunidad perdida por la incapacidad de quienes, desde
el despacho, olvidaron mirar hacia el taller y el aula.
Juan Manuel Sánchez Eugenio
Ingeniero Industrial–Ingeniero de Materiales e Ingeniero Técnico
Industrial especialidad electricidad/electrónica
Profesor de Educación
Secundaria, especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos
Profesor asociado del Área de Proyectos
del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía–Escuela Politécnica Superior de
Elche–Universidad Miguel Hernández
Asesor del ámbito CTEM
(Científico, Tecnológico, Ingeniería y Matemáticas) en el CEFIRE Territorial de Elche